Entrevista a Adolfo Utor, presidente de Baleària

P. Señor Utor, presentan en Dénia el Informe de Sostenibilidad 2025 con cifras históricas. ¿Qué lectura estratégica hace usted del ejercicio?

R. 2025 ha sido un año de consolidación del modelo Baleària. Hemos superado los 800 millones de euros de facturación, con un crecimiento significativo tanto en EBITDA como en beneficio neto. Pero más allá del dato económico, lo relevante es que este crecimiento se ha producido en un contexto complejo: presión regulatoria ambiental creciente, volatilidad energética y un mercado muy competitivo. Lo que demuestra este ejercicio es que nuestro modelo —basado en inversión tecnológica, internacionalización y eficiencia operativa— no solo resiste, sino que gana fortaleza. Hemos crecido en actividad y en resultados manteniendo el rumbo estratégico que definimos hace años.

P. El tráfico internacional aparece como uno de los grandes motores del año, especialmente en el norte de África. ¿Qué ha cambiado en esa área para que tenga tanto peso en sus cuentas?

R. El crecimiento internacional no es coyuntural, es fruto de una planificación sostenida. En los últimos años hemos consolidado corredores estratégicos con Marruecos y Argelia, reforzando tanto el tráfico de pasajeros como el de mercancías. Es un mercado con una demanda estructural fuerte, vinculado a la movilidad de residentes, a la actividad económica y al comercio. Además, hemos adaptado flota y operativa a esas rutas, lo que nos permite optimizar costes y ofrecer mayor fiabilidad. Esa combinación de demanda estable, eficiencia y capacidad de inversión explica que hoy el negocio internacional tenga un peso determinante en nuestros resultados.

P. El informe subraya que, pese al aumento de actividad, han reducido las emisiones por pasajero y por unidad de carga. ¿Cómo se consigue crecer reduciendo intensidad de carbono?

R. Esa es la clave del modelo sostenible: no se trata de reducir actividad, sino de transformarla. Hemos trabajado en varios frentes. Primero, renovación y modernización de flota con motores más eficientes y preparados para combustibles alternativos. Segundo, optimización de rutas y velocidades mediante herramientas digitales que reducen consumo. Tercero, mejora continua en mantenimiento y eficiencia energética a bordo. El resultado es que las emisiones relativas por pasajero y por metro lineal de carga han descendido de forma significativa. Incluso la huella total ha bajado ligeramente pese al aumento de millas navegadas. Eso demuestra que la transición energética no es solo discurso, sino gestión técnica.

P. La entrada plena del comercio europeo de emisiones (ETS) supone un coste directo para las navieras. ¿Cómo está impactando en sus cuentas y en su planificación futura?

R. El ETS introduce una variable económica estructural. No es un coste puntual, sino una obligación que irá incrementándose progresivamente. Para nosotros significa internalizar el coste del carbono y planificar inversiones con mayor anticipación. La única manera de proteger márgenes en este contexto es reducir consumo y emisiones reales. Por eso llevamos años anticipándonos. Quien no haya invertido en eficiencia o en tecnología ahora afronta una situación más complicada. En nuestro caso, el impacto existe, pero lo estamos gestionando con una estrategia de largo plazo.

P. ¿La sostenibilidad es una cuestión reputacional o se ha convertido ya en una ventaja competitiva?

R. Es claramente competitividad. Las exigencias regulatorias, financieras y sociales hacen que la sostenibilidad ya no sea opcional. Las entidades financieras valoran los indicadores ESG, los puertos y administraciones establecen requisitos ambientales, y los propios clientes demandan responsabilidad. Reducir intensidad energética mejora nuestros costes operativos, nos facilita acceso a financiación y refuerza nuestra posición en licitaciones y concesiones. Por tanto, no es solo una cuestión de imagen, es una palanca estratégica de negocio.

P. Usted ha reiterado el compromiso de alcanzar emisiones netas cero en 2050. ¿Qué hitos concretos marcarán ese camino en la próxima década?

R. La transición hacia 2050 exige escalones intermedios. En la próxima década veremos una mayor penetración de combustibles alternativos, electrificación parcial en determinados corredores y avances en eficiencia estructural de los buques. También dependeremos de la disponibilidad tecnológica y del desarrollo de infraestructuras energéticas en puertos. No se trata de una única solución tecnológica, sino de una combinación de medidas progresivas. Nuestro compromiso es avanzar de forma realista, medible y compatible con la viabilidad económica del transporte marítimo.

P. En paralelo al discurso ambiental, han planteado movimientos estratégicos como la operación en Canarias y la solicitud de una terminal propia en València. ¿Qué papel juegan estas decisiones en el crecimiento del grupo?

R. Son decisiones alineadas con nuestra estrategia de consolidación y eficiencia. En el caso de Canarias, hablamos de un territorio donde la conectividad marítima es esencial y donde podemos aportar estabilidad operativa y visión industrial. En València, disponer de una terminal adecuada permite optimizar tiempos, recursos y experiencia del pasajero, además de mejorar la eficiencia logística. Infraestructura y sostenibilidad están conectadas: una operativa mejor diseñada también reduce consumo y emisiones.

P. Algunos sectores critican que el crecimiento del transporte puede entrar en tensión con los objetivos climáticos. ¿Cómo responde a ese planteamiento?

R. El transporte marítimo es un servicio esencial para la cohesión territorial y el abastecimiento. La solución no es reducir conectividad, sino transformarla tecnológicamente. El reto está en desacoplar crecimiento y emisiones, y eso es precisamente lo que buscamos. Si el transporte marítimo no evoluciona hacia modelos más eficientes, el impacto será mayor. Por eso creemos que la innovación es la respuesta adecuada.

P. Han presentado este informe en Dénia, donde nació la compañía. ¿Qué significado tiene hacerlo aquí?

R. Dénia forma parte de nuestra identidad empresarial. Presentar aquí el informe es una forma de rendir cuentas ante la comunidad que nos vio crecer. Baleària es hoy una compañía internacional, pero mantiene un fuerte arraigo territorial. El crecimiento debe traducirse en empleo, inversión y actividad económica vinculada al territorio. Y la transparencia forma parte de esa relación.

P. Para terminar, si tuviera que definir 2026 en una palabra, ¿cuál sería?

R. Transformación. Seguiremos creciendo, pero el foco estará en profundizar en la transición energética, consolidar el negocio internacional y mantener una estructura financiera sólida. El objetivo es que cada avance económico vaya acompañado de una mejora medible en sostenibilidad.

Redacción GACETA DEL TURISMO
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