El alcalde de Benidorm y presidente de la Diputación de Alicante, Toni Pérez, analiza en esta entrevista el presente y futuro de Benidorm y de la Costa Blanca, el crecimiento demográfico del litoral, la conectividad y el papel de la provincia como destino turístico. Pérez defiende un modelo basado en las oportunidades y reivindica el valor de Benidorm como uno de los grandes destinos turísticos mundiales.
¿Cómo está transcurriendo el verano en Benidorm?
Está yendo muy bien, con mucha intensidad y mucha ocupación. Hay mucha gente buscando en este apretado agosto un lugar para ser feliz y ese lugar es, afortunadamente, Benidorm y toda la Costa Blanca.
Si tuviera que recomendar la provincia de Alicante a alguien que nunca hubiera estado aquí, ¿qué destacaría?
En primer lugar, Benidorm, para poner en su lugar a lo que es un gran destino mundial y que, afortunadamente, está en la provincia de Alicante, en la Costa Blanca. Benidorm contribuye, desde esa ubicación, a hacer grande la provincia y es su bandera en muchos de los lugares donde hacemos promoción turística.
Pero tenemos enclaves y municipios increíbles tanto en la costa como en el interior. En la costa tenemos muchos kilómetros en los que ofrecemos de todo: desde playas de arena fina hasta calas, playas de piedra o de roca. Y en el interior tenemos lugares paradisíacos, patrimonio histórico, arqueológico y cultural. La montaña, especialmente la que se encuentra entre la Marina Baixa, la Marina Alta y l’Alcoià-Comtat, es también un territorio impagable.
¿Qué aporta Benidorm al conjunto del destino Costa Blanca?
Benidorm es un gran destino mundial y, por lo tanto, contribuye a hacer grande la provincia. Es una de las grandes referencias de la Costa Blanca y una bandera en la promoción turística que realizamos.
¿Cuál considera que es actualmente la principal fortaleza turística de la provincia de Alicante?
Su climatología y su gente.
¿Y cuál es uno de los principales problemas que tiene que afrontar la provincia?
La conectividad con el resto del mundo.
Precisamente hablando de conectividad, la Diputación tiene un papel importante en las comunicaciones de los municipios. ¿Cómo se está trabajando para mejorar esa realidad?
Estamos en el periodo más municipalista de nuestra historia. La Diputación está llegando a cualquier rincón de la provincia con muchos recursos, más allá de los programas de inversión, como Planifica, Obras y Servicios o las carreteras.
La Diputación gestiona unos mil kilómetros de carreteras provinciales y su mantenimiento es fundamental, especialmente para los municipios del interior.
¿Cómo se puede compatibilizar el crecimiento turístico y demográfico de la costa con el desarrollo del interior?
Nos ocupan y preocupan las dos cosas. Por una parte, tenemos que invertir en conectividad, servicios y posibilidades para los pequeños municipios del interior para combatir el reto demográfico.
Pero también tenemos otra realidad: el arco mediterráneo está creciendo en población de una manera extraordinaria y eso hay que gestionarlo. Es gente que quiere venir a vivir aquí porque hay oportunidades, porque se vive mejor, porque hay servicios o por razones de salud, entre otras.
Hay que facilitar esa llegada. Si tienen capacidad de residir en Benidorm y nos eligen para vivir aquí, no hay que tener el concepto de que le están quitando el hueco a nadie. Están viniendo a contribuir y a seguir haciendo de Benidorm la tierra que es.
Benidorm ha sido históricamente una ciudad construida con la llegada de personas de otros lugares. ¿Cree que existe actualmente un debate excesivamente negativo sobre ese crecimiento?
Creo que están aflorando mensajes que tienen un poco de fobia hacia esta realidad y que son perniciosos. Benidorm es una ciudad que en los años sesenta, setenta y ochenta se construyó también con gente que venía de otros lugares. Ahora no podemos cuestionarnos quién viene a vivir con nosotros.
Quien tiene capacidad de residir en Benidorm y nos elige para vivir aquí está contribuyendo a seguir haciendo ciudad. Y esto está ocurriendo en todo el litoral alicantino.
La Diputación también tiene que hacer frente a la despoblación del interior. ¿Puede el turismo contribuir a generar oportunidades en esos municipios?
Hay pueblos pequeños que necesitan mantener sus servicios, sus comunicaciones y también sus oportunidades. Estamos impulsando proyectos como Ruralcom, que lleva servicios de innovación, tecnología y conectividad a municipios de muy poca población.
Hay más de setenta pueblos de la provincia que van a disponer de conexión wifi gratuita para facilitar la vida de sus habitantes. Además, se acompaña de programas para potenciar el comercio en esos pequeños municipios y difundir productos de primera necesidad, artesanales y también de atractivo turístico.
¿Qué papel debe jugar la Diputación para que los pequeños municipios puedan beneficiarse también de la actividad turística?
La Diputación debe ayudar a equiparar, en la medida de lo posible, las condiciones de vida de un pequeño municipio con las de una gran capital. La conectividad y los servicios son fundamentales, pero también hay que poner en valor sus productos, su patrimonio y sus atractivos.
¿Qué balance hace de estos años al frente de la Diputación?
Creo que estamos en el periodo más municipalista de nuestra historia. Estamos llegando a cualquier rincón de la provincia con muchos recursos y sin hacer distinciones por tamaño, población o condición geográfica.
Programas como Más Cerca suponen una importante inyección económica directamente a los ayuntamientos para que cada gobierno local decida cómo utilizar esos recursos. Y el Bono Consumo permite que esa ayuda llegue directamente a los ciudadanos y al tejido productivo local.
¿El ciudadano está notando realmente esa inversión de la Diputación?
Sí, de diferentes formas. Nosotros somos muy respetuosos con la autonomía local. Cada gobierno municipal, sea del color que sea, decide cómo y cuándo utiliza los recursos que recibe de la Diputación.
En ocasiones, la Diputación inyecta a un municipio más dinero del que tiene en su propio presupuesto para gasto corriente. Y el Bono Consumo supone directamente dinero en el bolsillo de los vecinos para adquirir bienes de consumo. Cada persona tiene necesidades distintas y creo que la gente es consciente de esta importante ayuda económica.
Una de las funciones históricas de las diputaciones es precisamente ayudar a los municipios pequeños. ¿Siguen siendo imprescindibles?
En muchos casos, sí. Basta con pensar en las carreteras provinciales. Hay municipios de apenas 36 habitantes en la provincia. Para una persona que lleva 70 u 80 años viviendo en el pueblo donde nació, que esa carretera esté en buenas condiciones y permita desplazarse cada día para acceder a un servicio básico es fundamental.
Solo la gestión de esos más de mil kilómetros de carreteras ya demuestra que, sin ese cuidado y esa comunicación, mucha gente no podría vivir o tendría muchas más dificultades para hacerlo en un pequeño pueblo.
¿Qué papel puede jugar la tecnología en la lucha contra la despoblación y también en la mejora de la experiencia turística en los municipios de interior?
Es fundamental. Benidorm es el primer destino turístico inteligente certificado del mundo y esa experiencia también puede ayudar a otros municipios.
Con Ruralcom estamos llevando innovación, tecnología y conectividad a pequeños pueblos. En algunos casos hablamos de localidades de 36 habitantes. Disponer de wifi libre y gratuito facilita la vida de los vecinos, pero también puede contribuir a que esos municipios sean más accesibles y atractivos.
¿Cómo definiría el papel de Benidorm dentro de la estrategia turística de la provincia?
Benidorm es un gran destino mundial y una referencia para la Costa Blanca. Afortunadamente está en nuestra provincia y contribuye a hacerla grande. Pero Alicante ofrece mucho más: tenemos costa, interior, patrimonio, montaña y una enorme diversidad de recursos.
¿Qué futuro turístico imagina para Benidorm?
Un Benidorm que siga siendo una tierra de oportunidades y que continúe creciendo y acogiendo a quienes quieran venir a vivir, trabajar o disfrutar de la ciudad. Benidorm es una ciudad que no duerme. Es para disfrutar a todas horas, cualquier día del año.
¿Por qué considera que las Diputaciones siguen siendo necesarias?
Para cuidar determinados kilómetros de carretera, en ocasiones en medio de la nada, si no está la Diputación no se puede esperar que lleguen la autonomía o el Estado. Las administraciones no llegan a todos los sitios.
¿Qué le gustaría haber conseguido cuando termine su etapa al frente de la Diputación?
Que las personas, vivan donde vivan, hayan tenido las mejores oportunidades posibles. Lo que me preocupa son las personas, vivan donde vivan.
Hagamos una ronda de preguntas rápidas: Un municipio de la provincia que todo el mundo debería visitar.
Pilar de la Horadada.
Un proyecto de la Diputación que le quite el sueño, para bien.
Cualquiera de los centros de congresos de Alicante.
La principal fortaleza de la provincia de Alicante.
Su climatología y su gente.
El mayor problema de Alicante.
La conectividad con el resto del mundo.
¿Costa o interior?
Soy muy de costa, pero el interior me encanta.
¿Playa o montaña?
El campo. Uno nace en la huerta.
¿Benidorm de día o Benidorm de noche?
Benidorm a todas horas, cualquier día del año. Esto no duerme.
Una decisión política de la que se sienta especialmente orgulloso.
Todos los días hay una decisión buena y una mala, seguro.
¿Una decisión que hoy tomaría de otra manera?
No hay que arrepentirse de las decisiones, sobre todo cuando se toman siempre con mucha reflexión y profundidad.
¿Lo mejor de ser alcalde?
Servir a tu pueblo.
¿Lo más difícil de ser presidente de la Diputación?
Visitar toda la provincia. Es que vidas hay una.
¿Qué le quita más el sueño: Benidorm, la Alcaldía o la Diputación de Alicante?
Si le digo la verdad, ninguna de las dos cosas. Lo único que me quita el sueño de verdad siempre es la preocupación por las personas, vivan donde vivan.
Una palabra para definir la provincia de Alicante cuando termine su etapa al frente de la Diputación.
Servir.

