Roberto Arnau (AVI): «Hemos puesto en marcha retos-solución prioritarios para el sector turístico»

Roberto Arnau, subdirector general de Programas de Innovación de la AVI (Agencia Valenciana de la Innovación), nos habla de la importancia de la Comunitat Valenciana en el I+D+i y de las apuestas de futuro en el sector turístico.

Las ayudas de la AVI han tenido un gran incremento en 2021, han pasado de 14 a 46 millones de euros.

En 2019 ya logramos que estas ayudas fueran por dos años, la innovación requiere tiempo. Ahora, en 2021 hemos lanzado una nueva convocatoria, publicada el pasado 21 de enero, y va dirigida a proyectos que van a tener tres años para su investigación.

¿Por qué nació la Agencia Valenciana de la Innovación y cuáles son sus funciones?

La Agencia nació en el año 2017 mediante una ley de las Cortes valencianas, la ley 1/2017, para responder a las deficiencias del funcionamiento del sistema valenciano de innovación en general, fortalecerlo y mejorar la relación entre los agentes existentes, así como impulsar la creación de nuevos. Existen agentes de innovación muy buenos en su campo, que son las bases de la innovación: la parte científica, que investiga (universidades, centros del CSIC, etc. …), que son excelentes a nivel mundial, las empresas, el tejido productivo, que se caracterizan por su dinamismo y su grado de apertura al mercado. Hay una línea empresarial, que es la fase de transformación productiva de la economía que no existe en otros sitios, y tecnólogos, pero entre ellos el funcionamiento no es bueno.

El resultado es que tenemos una productividad más baja que el resto de comunidades autónomas y, en consecuencia, un PIB per cápita y un nivel de salarios más bajo y más dificultad para crear empleo. Para aumentar esta productividad, hacer las empresas más competitivas y aumentar el valor añadido del PIB en todos los aspectos de la economía hay que inyectar capital en los bienes de equipo, la inversión dispara la productividad.

Con ese objetivo nace la AVI, para facilitar estas conexiones entre los diferentes agentes del sistema valenciano de innovación que son difíciles de encontrar y obstaculizan que las empresas conozcan los retos que tienen a corto plazo y sepan que tienen soluciones y que se encuentran en la propia Comunitat Valenciana.

¿Qué aspectos del sector turístico necesitan innovación?

La creación de destinos turísticos inteligentes requiere una innovación que en muchos casos se encuentra en la Comunitat Valenciana. El año 2020 ha sido muy negativo para la economía. Con el establecimiento de los destinos turísticos inteligentes y del modelo de incorporación de la innovación a la actividad turística en el año 2020, desde el estado de alarma ha habido una paralización en estas actividades.

Ahora nos encontramos con la situación de salida de esta crisis, nosotros pensamos (con lo que los propios agentes del turismo nos indican) que es la ocasión perfecta para salir de ella incorporando aspectos de innovación que formen parte de la recuperación. Por parte de la AVI, se establecen estrategias para diferentes aspectos relacionados con la innovación para los que se han creado unos retos-solución prioritarios.

Hemos reunido en un comité estratégico de innovación a empresarios expertos en innovación junto a los institutos tecnológicos de la Comunitat Valenciana e investigadores que tienen un concepto general de lo que se puede hacer y lo que no en la investigación y ciencia. Este comité de 50 personas ha ido trabajando en sectores que han ido estableciendo de forma estratégica. Uno de ellos es la actividad turística. En este campo se han establecido, mediante este método de la AVI, estos retos-solución prioritarios.

¿Qué apuesta de futuro tienen para el desarrollo de la inteligencia turística?

En el caso del turismo son dos retos-solución: uno consiste en medidas más eficientes y en la difusión y sensibilización de los factores relacionados con el cambio climático y la huella de carbono. El segundo reto es el de la mejora de las interacciones con los diferentes segmentos de turistas.

El primer caso permite, mediante un desarrollo y aplicación de sistemas de medición para tener datos en tiempo real y recomendaciones de mejora, establecer una reducción de temas relacionados con los efectos climáticos: energía, residuos, tratamiento de agua… Y que eso le llegue al consumidor, al turista, al usuario de esos servicios y, al mismo tiempo, convierta en etiquetas a los establecimientos que puedan cumplir con los determinados estándares. Es un tema que interesa y puede hacer selectiva la actividad turística.

El otro reto, que va dirigido a la interrelación con los diferentes segmentos, se establecen soluciones destinadas a los diferentes grupos que pueden tener características especiales de sensibilización, de vulnerabilidad, de riesgo, personas mayores, bebés o niños… Pasa por soluciones de desarrollo y aplicación de sistemas de análisis de las emociones, sistemas no intrusivos, en base a encuestas o indicaciones en las distintas fases del proceso turístico. O el sistema de oferta personalizada, de forma que diferentes grupos o personas con unas características concretas puedan recibir en cada momento unas indicaciones o información, o la oferta se puede adecuar a las necesidades de ese grupo en una ocasión determinada. Por ejemplo, gestores de contenidos dirigidos a unos u otros aspectos.

Las ayudas son subvenciones a fondo perdido. Es una herramienta para actuar e innovar, no renunciamos a ellas. Son de gran interés, van destinadas a proyectos en los que se hace hincapié en las conexiones con los diferentes agentes del sistema valenciano de innovación.

Este año han aumentado el presupuesto de sus ayudas a la innovación, ¿en qué consisten exactamente?

De forma esquemática, van dirigidos a empresas que no se plantearían la incorporación de un determinado resultado de la investigación o a científicos e investigadores que no tenían ningún interés en llevar su investigación a la práctica. Con estas ayudas pueden tener un incentivo en hacer factible esa transmisión al entorno económico los resultados de investigación que ellos conocen. En los proyectos incluyen siempre la colaboración, para intensificar la innovación y la economía en general.

Estas convocatorias abordan ese problema desde diferentes ángulos, unas más desde la investigación y el entorno académico y científico, otras desde el lado más empresarial, destinadas a las necesidades de la cadena de valor de las propias empresas, que requieren la incorporación de innovaciones de nuestro entorno científico. Las ayudas culminan en un programa llamado ‘Proyectos Estratégicos en Cooperación’, proyectos de mayor dimensión en los que se establece una colaboración entre diferentes agentes que se comprometen a participar en un proyecto común.

¿Qué inversiones en innovación están haciendo actualmente?

Desde la AVI se ha puesto en marcha la compra pública de innovación. Es una actividad regulada por la Unión Europea, que en la Comunitat no existía antes de existir nuestra agencia. No se implantaba, aunque la normativa ya existía.

La AVI, a través de guías dentro de la Generalitat, ayuntamientos, diputaciones, etc. hemos impulsado varios procesos de compra pública de innovación. Consiste en que desde el sector público se impongan las condiciones necesarias para que, en aquello que compren, se incorporen innovaciones no existentes en el mercado. Este tipo de proyectos, para su éxito, requieren la incorporación de resultados de investigación previamente existentes, de forma que desde el sector público se garantice al proveedor unas determinadas compras si este producto le incorpora las innovaciones que requiere.

Tenemos una línea de actuación concreta dentro de la AVI que se corresponde con una subvención dirigida a la compra pública de innovación. Estas ayudas han tenido un gran incremento en 2021, han pasado de 14 a 46 millones de euros. Otra novedad: en 2019 ya logramos que las ayudas de la AVI fueran por dos años, la innovación requiere tiempo. Ahora en 2021 hemos lanzado la nueva convocatoria, publicada el pasado 21 de enero, y va dirigida a proyectos de tres años, vamos a probar proyectos que van a tener tres años para su investigación.

Ana Victorero

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