Entrevista a Agustín Almodóbar, Senador en las Cortes Españolas

El turismo ha transformado la economía, el territorio y la sociedad española hasta convertirse en uno de los grandes pilares del país. En su libro “Turismo. El oro silencioso que sostiene a España”, el senador Agustín Almodóbar repasa la evolución de una industria que ha generado oportunidades, empleo y prosperidad, pero que también afronta importantes retos de futuro. Desde su experiencia personal, vinculada al sector hotelero de Benidorm, y su trayectoria política, reivindica el valor estratégico del turismo y la necesidad de proteger su competitividad.

El título de su libro habla de un «oro silencioso» que sostiene a España. ¿Qué tiene el turismo de silencioso y por qué cree que todavía no somos plenamente conscientes de su verdadera dimensión?

España lleva décadas beneficiándose de una de las mayores historias de éxito económico y social de nuestro país y, sin embargo, tengo la sensación de que todavía no hemos aprendido a reconocerla en toda su dimensión.

El turismo es nuestro oro silencioso porque genera riqueza, empleo, oportunidades, bienestar y cohesión territorial, pero buena parte de su contribución pasa inadvertida. Vemos los hoteles, las playas, los aeropuertos o los restaurantes, pero no siempre somos conscientes de todo lo que existe detrás: agricultores, transportistas, proveedores, comerciantes, profesionales de la limpieza, empresas tecnológicas, industrias auxiliares y miles de pequeñas y medianas empresas que también viven, directa o indirectamente, del turismo.

Ese es precisamente el espíritu del libro: poner palabras, nombres e historia a una contribución extraordinaria que durante demasiado tiempo hemos dado por descontada.

Usted conoce el turismo desde dos perspectivas: la experiencia familiar y profesional en Benidorm y su trayectoria en las Cortes Generales. ¿En qué momento sintió la necesidad de convertir esa experiencia en un libro?

No hubo un momento concreto, sino una convicción que ha ido madurando durante varios años.

He tenido el privilegio de nacer y crecer en Benidorm, en el seno de una familia vinculada al sector hotelero desde hace cuatro generaciones. Para mí, el turismo nunca ha sido una actividad económica que haya conocido exclusivamente a través de informes o estadísticas. Lo he vivido desde pequeño, he conocido sus sacrificios, sus dificultades y sus satisfacciones, y he visto cómo podía transformar la vida de una familia, de una ciudad y de toda una comarca.

Con el tiempo he llegado a una conclusión: España había contado muchas veces cuánto aporta el turismo a nuestra economía, pero no había contado suficientemente bien la historia de cómo el turismo había contribuido a construir la España que conocemos.  Quería escribir un libro que fuera un homenaje a quienes lo hicieron posible, pero también una invitación a reflexionar sobre su futuro.

La obra recorre la historia turística de España y reconoce el papel de generaciones de profesionales. ¿Qué episodios, personas o decisiones considera imprescindibles para entender cómo hemos llegado a ser una potencia turística internacional?

Una de las cosas que intento transmitir en el libro es que España no se convirtió en una potencia turística por casualidad. Fue el resultado de una combinación extraordinaria de patrimonio, iniciativa empresarial, decisiones políticas, circunstancias internacionales y, especialmente, del esfuerzo de millones de personas.

Pero hay un momento verdaderamente decisivo: las décadas de los cincuenta, sesenta y setenta. La apertura económica, el desarrollo del transporte aéreo, el crecimiento de las clases medias europeas y la iniciativa de numerosos empresarios y municipios transformaron para siempre el turismo español.

En ese contexto aparecen figuras como Pedro Zaragoza Orts, alcalde de Benidorm, que comprendió antes que muchos que el turismo podía convertirse en una extraordinaria herramienta de desarrollo y transformación económica y social.

Y no olvidaría otro episodio esencial: la pandemia. El turismo fue uno de los sectores más golpeados y su recuperación volvió a demostrar su capacidad de resistencia y su importancia para la economía española.

El libro no se limita a reivindicar los éxitos del turismo, sino que plantea la necesidad de gestionar mejor ese éxito. ¿Cuál considera que es la principal asignatura pendiente de nuestro modelo turístico?

Creo que nuestra principal asignatura pendiente es pasar definitivamente de una política turística centrada en gestionar los resultados a otra orientada a garantizar las condiciones que hacen posibles esos resultados.  España ha demostrado que sabe atraer visitantes, competir internacionalmente y ofrecer experiencias de enorme calidad. Pero el éxito no es irreversible y sería un error extraordinario pensar que nuestra posición está garantizada.

Tenemos retos muy importantes: infraestructuras que necesitan modernizarse, problemas de conectividad en determinados territorios, dificultades para atraer y retener talento, necesidades de inversión, transformación tecnológica, presión sobre determinados servicios públicos y problemas de acceso a la vivienda que afectan también a los trabajadores del sector.

No podemos seguir midiendo nuestro éxito exclusivamente por el número de turistas que llegan. Debemos medir también cuánto valor generamos, qué empleo creamos, cómo mejora la calidad de vida de nuestros residentes y qué capacidad tenemos para seguir siendo competitivos dentro de veinte años.

 ¿A quién le gustaría que llegara especialmente este libro: a los responsables políticos, a los empresarios y profesionales turísticos o a una sociedad que, en ocasiones, percibe el turismo principalmente a través de sus efectos más visibles?

Me gustaría que llegara a todos, pero reconozco que tengo un interés especial en que lo lean quienes no trabajan directamente en el turismo y quienes todavía no son plenamente conscientes de su contribución a nuestro país.

Los empresarios y profesionales del sector conocen muy bien lo que representa esta actividad. Son ellos quienes la levantan cada mañana. Aunque también me gustaría que encontraran en sus páginas un reconocimiento a su trabajo y a las generaciones que les precedieron. También quiero que el libro llegue también a los jóvenes, a los estudiantes, a los ciudadanos que nunca han trabajado en el sector y a quienes viven en destinos turísticos.

Desde su experiencia parlamentaria, ¿cuáles son las tres decisiones que considera prioritarias para reforzar la competitividad del turismo español en los próximos años?

La primera es situar el turismo en el lugar que le corresponde dentro de la acción del Gobierno. Una actividad de semejante peso económico, laboral y territorial necesita una política de Estado, coordinación interministerial, entre administraciones, interlocución permanente con el sector y una visión estratégica que trascienda los ciclos electorales. Necesitamos menos improvisación y más planificación.

La segunda es impulsar un verdadero programa de competitividad turística que priorice las infraestructuras, la conectividad, la modernización de los destinos y la reducción de cargas administrativas innecesarias. No podemos aspirar a mantener nuestro liderazgo internacional mientras determinados aeropuertos, conexiones ferroviarias, redes de transporte o infraestructuras hídricas siguen presentando carencias que condicionan el desarrollo de los destinos.

Y la tercera es apostar decididamente por las personas. Necesitamos mejorar la formación, impulsar la profesionalización, prestigiar los oficios turísticos, facilitar el acceso a la vivienda de los trabajadores en zonas tensionadas y favorecer unas condiciones que permitan desarrollar carreras profesionales atractivas.

Si pudiera impulsar una única medida turística de aplicación nacional y con resultados verificables, ¿cuál sería, qué administración debería liderarla y en qué plazo tendría que empezar a dar resultados?

Impulsaría la creación de un mecanismo nacional de evaluación del impacto sobre la competitividad turística de las principales decisiones normativas y económicas del Gobierno.

Durante demasiado tiempo hemos tratado el turismo como si fuera una actividad que dependiera exclusivamente del ministerio competente en esta materia, cuando su competitividad está condicionada por decisiones que se adoptan desde muchos otros ámbitos: fiscalidad, transporte, energía, infraestructuras, empleo, vivienda, formación, digitalización o regulación administrativa.

Por eso establecería un sistema de evaluación previa que permitiera conocer cómo pueden afectar las principales iniciativas del Gobierno a la competitividad de nuestra industria turística, acompañado de indicadores públicos para comprobar posteriormente sus resultados.

No se trataría de conceder privilegios al turismo, sino de garantizar que una actividad con semejante importancia económica y social sea tenida en cuenta de manera transversal en las decisiones públicas.

¿Qué lecciones ofrece la evolución de Benidorm para otros destinos maduros que buscan renovar su propuesta turística?

Benidorm demuestra que la madurez de un destino no tiene por qué significar su declive. Al contrario, puede convertirse en una ventaja competitiva si existe capacidad para anticiparse a los cambios, invertir y reinventarse.

El planeamiento urbanístico iniciado en los años cincuenta, la apuesta por una ciudad compacta, la capacidad de modernización de su planta alojativa, la variada y rica oferta complementaria, la diversificación de mercados y la constante colaboración entre iniciativa privada y administraciones públicas explican buena parte de su trayectoria.

Benidorm ha sabido evolucionar desde el turismo vacacional tradicional hacia un destino que incorpora innovación, digitalización, accesibilidad y herramientas de gestión inteligente.

Pero hay una lección todavía más importante: el destino nunca ha renunciado a su identidad. Ha evolucionado sin olvidar aquello que le permitió triunfar.

También hemos aprendido de las dificultades. La crisis del abastecimiento de agua de finales de los setenta puso de manifiesto que el crecimiento turístico debía ir acompañado de soluciones estructurales y una gestión eficiente de los recursos.

Uno de los mensajes de su libro es que detrás de cada experiencia turística existe una extensa cadena de profesionales, muchos de ellos invisibles para el visitante. ¿Por qué cree que todavía cuesta tanto reconocer socialmente esa contribución?

Porque durante demasiado tiempo hemos contado el turismo desde la perspectiva del visitante y no suficientemente desde la perspectiva de quienes hacen posible su experiencia.

Cuando alguien disfruta de unas vacaciones, normalmente recuerda el hotel, la playa, la gastronomía o los lugares que ha visitado. Pero pocas veces piensa en todas las personas que han trabajado para que esa experiencia sea satisfactoria.

Además, persisten determinados prejuicios que identifican el empleo turístico exclusivamente con trabajos poco cualificados o temporales. Esa visión resulta profundamente injusta y no refleja la enorme diversidad profesional de una actividad que incorpora tecnología, gestión empresarial, ingeniería, idiomas, gastronomía, comercialización, análisis de datos y muchas otras especialidades.

 Si tuviera que trasladar una idea del libro a un joven que está pensando en estudiar turismo o iniciar su carrera profesional en el sector, ¿qué le diría?

Le diría que está ante una de las actividades profesionales más apasionantes, dinámicas y con mayor proyección internacional que existen.

El turismo permite trabajar con personas de todo el mundo, conocer culturas, aprender idiomas, desarrollar proyectos empresariales, incorporar nuevas tecnologías y participar en una actividad que contribuye directamente al bienestar y a la felicidad de millones de personas.

Pero también le diría que no se conforme con ver el turismo como una ocupación temporal o una salida profesional circunstancial.

Que se forme, que aprenda idiomas, que viaje, que conozca otras realidades, que aproveche las posibilidades de la digitalización y la inteligencia artificial y que aspire a desarrollar una verdadera carrera profesional.

Y, sobre todo, le pediría que se sintiera orgulloso de la profesión que ha elegido.

 Si volviera a escribir este libro dentro de diez años, ¿qué transformación del turismo español le gustaría poder contar?

Me gustaría poder escribir que España no solo consiguió mantener su liderazgo turístico internacional, sino que supo aprovecharlo para construir un país más competitivo, próspero y equilibrado.

Que dejamos de discutir exclusivamente sobre cuántos turistas recibíamos y empezamos a prestar mucha más atención al valor que generábamos, a la calidad de nuestro empleo, a la productividad de nuestras empresas y al bienestar de quienes viven en los destinos.

Que fuimos capaces de gestionar mejor los recursos naturales, mejorar la convivencia entre residentes y visitantes y ofrecer oportunidades profesionales atractivas a las nuevas generaciones.

Pero hay una transformación que me haría especial ilusión: que dentro de diez años ya no fuera necesario explicar por qué debemos sentirnos orgullosos de nuestra industria turística.

¿Qué le gustaría que un profesional turístico pensara al cerrar la última página de Turismo. El oro silencioso que sostiene a España?

Me gustaría que cerrara el libro sintiéndose orgulloso. Profundamente orgulloso.

Orgulloso de su profesión, de quienes le precedieron y de formar parte de una historia colectiva extraordinaria.

Que comprendiera que su trabajo, por cotidiano que pueda parecer, forma parte de algo mucho más grande. Que detrás de cada hotel, de cada restaurante, de cada agencia de viajes y de cada destino existe una contribución real a la prosperidad de España.

También me gustaría que encontrara en sus páginas un reconocimiento a tantas personas que dedicaron su vida al turismo sin recibir grandes homenajes ni ocupar titulares. Este libro nace también de una deuda personal de gratitud con todos ellos.

Porque, en definitiva, esa es la idea que recorre toda la obra: El turismo no es solamente una de las grandes fortalezas económicas de España. Es también una de las mayores obras colectivas de nuestra historia reciente.

Y sus verdaderos protagonistas son las personas que lo han hecho posible.

+ posts
×