La Ópera de Viena reabre sus puertas

Con el brillante estreno de “Madama Butterfly”, la Ópera Nacional de Viena ha iniciado la temporada musical y ha celebrado el fin de la interrupción forzosa causada por el COVID-19. También en los otros escenarios de la capital de la música y la cultura vuelve a levantarse por fin el telón.

Se trata del ansiosamente esperado final de la interrupción forzosa causada por la pandemia del COVID-19. Los teatros de ópera y las salas de conciertos, así como los otros escenarios de Viena, abren sus puertas de nuevo para poder disfrutar de la cultura puertas adentro. El esplendoroso inicio lo marcó el pasado 7 de septiembre la Ópera Nacional de Viena con el estreno de Madama Butterfly, la ópera de Giacomo Puccini. De esta manera, este mundialmente famoso teatro vienés de ópera dio la señal para el reinicio de la temporada regular de música, que al mismo tiempo es el inicio de una nueva era. Bajo la dirección de Bogdan Roščić, que ha revelado en el cargo a Dominique Meyer, durante la temporada 2020/21 se estrenarán diez óperas y dos ballets gracias a la colaboración con los más importantes directores de escena, cantantes y directores de orquesta del mundo de la ópera. Junto a Roščić inicia también su tarea el director de orquesta suizo Philippe Jordan ocupando el cargo de director musical; y es él quien dirige la nueva producción de “Madama Butterfly”. El papel protagonista de esta ópera de Puccini es interpretado por la aclamada soprano lituana Asmik Grigorian.

Debido a las reglas actuales de distanciamiento, la Ópera Nacional dispone en este momento de menos asientos, por lo que solo puede poner a la venta una cantidad menor de entradas. Para ofrecer la mayor seguridad posible al público, los artistas y los empleados se ha elaborado un amplio manual del coronavirus, en el cual se regulan todos los detalles de la asistencia a la Ópera, desde la compra de entradas hasta el final de la representación.

Medidas de prevención contra el coronavirus en la Ópera Nacional

Por regla general, en la Ópera Nacional hay que llevar puesta una mascarilla que cubra boca y nariz y que los asistentes pueden quitarse solo durante la función. Hay que mantener una distancia de al menos un metro respecto a los otros asistentes y al personal de la Ópera Nacional; también hay dispensadores de desinfectante para las manos a disposición del público. Solo pueden ser utilizados los asientos asignados en la entrada personalizada. Además, se recomienda evitar los gritos de ¡bravo!; en su lugar se puede aplaudir con más fuerza.

Todas las entradas llevan impreso el nombre de la persona asistente para poder controlar la posible cadena de contagio en caso de que se detecte una infección por coronavirus. Debido a eventuales controles, es necesario llevar consigo un documento de identidad. El plano de butacas ha sido adaptado a las medidas contra el coronavirus y se ha reducido su número para garantizar la distancia requerida. Las salas de descanso y los bufés están abiertos, solo que para acceder a ellos hay que llevar la mascarilla puesta; se recomienda realizar el pago con tarjeta. Una vez finalizada la función, se pide al público que abandone el edificio por el camino más corto. Se mantiene la venta de las populares entradas para ver la función de pie al módico precio de 10 euros; sin embargo, en la actualidad se han colocado sillas para marcar los lugares utilizables.

Debido a las medidas de seguridad del Covid-19, el programa de la Wiener Staatsoper se puede ver afectado tanto a corto como a largo plazo. Para obtener información actual, visite www.wiener-staatsoper.at.

Se levanta el telón de los escenarios vieneses

No solo la Ópera Nacional, sino también el panorama cultural vienés en general da muestras de gran vitalidad e inicia el otoño lleno de confianza. He aquí algunos ejemplos: un primer momento estelar de la temporada del Musikverein bajo su nuevo director Stephan Pauly son las actuaciones de la Orquesta Filarmónica de Viena los días 1, 3, 4 y 5 de octubre con las sinfonías de Beethoven dirigidas por Herbert Blomstedt. La Konzerthaus inicia su programación a  primeros de septiembre con un programa de homenaje a Beethoven a cargo de la Camerata Salzburg. El Theater an der Wien empieza la temporada el día 16 de septiembre con el estreno de la ópera “Zazá” de Ruggero Leoncavallo puesta en escena por Christof Loy. La temporada del Burgtheater se inaugura el 11 de septiembre con “La vida es sueño” de Pedro Calderón de la Barca, obra puesta en escena por el director de la institución, Martin Kušej.

Todos los organizadores han elaborado para sus respectivos edificios una serie de medidas de seguridad, higiene y distanciamiento adecuadas para la prevención contra el COVID-19 y han limitado el número de entradas a la venta. De esta manera, en Viena puede uno volver a disfrutar en vivo y sin reparos de la música y el teatro.

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