El viajero que transita por CASTELLÓ RUTA DE SABOR descubre un itinerario màgico que, entre costa, llanuras y montañas, le permitirá disfrutar de un fantástico paisaje y de unos productos únicos.


El viajero, en este caso GACETA DEL TURISMO, inicia su viaje en la almazara BARDOMUS, donde el aceite de oliva virgen extra es una auténtica declaración de identidad con una idea central: hay que devolver al campo lo que el campo te da. La cata, pausada y bien guiada, revela un producto extraordinario. El picor final del oro líquido nos impulsa hacia el restaurante SIERRA DE IRTA, enclavado entre mar y montaña, para degustar unos suculentos platos elaborados con productos de proximidad: pescados frescos, arroces sabrosos y verduras de temporada.


Por la tarde, la Ruta nos lleva al PUERTO DE PEÑÍSCOLA para visualizar un auténtico espectáculo: la subasta de un pescado que pocas horas después se podrá saborear en la mesa de cualquier restaurante de España.

Y para acompañar el pescado,nada mejor que un buen vino. Como los que elabora la bodega MAS DE RANDER, un mágico paraje del interior de Castellón. Viñedos, olivos y naranjos cargados de historia y Mediterráneo proporcionan una necesaria paz al viajero que lleva ya unos cuantos kilómetros a sus espaldas. La degustación final de vinos, aceites y mistelas nos permite disfrutar, con cierta melancolía, de un hermoso y fresquito atardecer..
El broche de oro a la jornada nos lo ofrece el restaurante NACRA con una propuesta moderna y creativa que no pierde la esencia local.
El merecido y reparador descanso, tal vez mecido por las olas del cercano Mare Nostrum, lo proporciona el Gran Hotel Peñíscola, un lujo frente al mar.
CASTELLÓ RUTA DE SABOR descubre cada día nuevos y magníficos viajes pero eso es, será, otra historia.

