El ultimátum de AENA a las empresas hosteleras y comerciales de los aeropuertos pone en riesgo miles de empleos

En la imagen, local comercial en el aeropuerto de Valencia, antes de la pandemia.

En la mañana de hoy, UGT y CCOO se han reunido con distintas empresas del sector de hostelería y el comercio con presencia e intereses económicos en instalaciones aeroportuarias de todo el territorio nacional gestionadas por AENA (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea).

Este encuentro se produce como consecuencia del «ultimátum» dado por AENA a las empresas de hostelería y comercio que tienen arrendados locales en las zonas comerciales de los aeropuertos, en el que según destacan los representantes sindicales se «presiona a las empresas a asumir las condiciones de las concesiones sin valorar, de forma realista, el contexto de crisis provocado por la pandemia».

La negativa de AENA a negociar con las empresas que operan en aeropuertos para explorar unas condiciones más ajustadas a la situación actual, con unos datos de trafico de pasajeros en caída libre (un 72% menos de tráfico de pasajeros en 2020, según datos de la propia AENA), «puede desembocar en la posible insolvencia de las compañías hosteleras y comerciales y la consecuente pérdida de miles de puestos de trabajo», señalan las mismas fuentes.

La práctica totalidad de los operadores en los aeropuertos han podido renegociar las condiciones contractuales en el resto de los países de la Unión Europea, fundamentadas en el tráfico aéreo real actual derivado de las consecuencias de la pandemia. «Sin embargo, en nuestro país no ha sido posible hasta el momento llegar a ese acuerdo», sostienen.

Ante esta situación, UGT, CCOO y el conjunto de las empresas afectadas han coincidido en el «negativo impacto» que tendría en todo el territorio nacional que AENA no atienda a la necesidad de avanzar hacia el acuerdo, «ceda en su inmovilismo» y adapte el canon a la facturación real que están teniendo las empresas durante la pandemia.

Las negociaciones rotas desde mediados de diciembre provocan una situación límite que les obliga a solicitar tanto a AENA como al Gobierno a retomar el diálogo sin la espada de Damocles de la ejecución de contratos, incluso de los avales suscritos en los distintos concursos. Si el ultimátum de AENA llega a cumplirse, supondría para la mayoría de las empresas no sólo la insolvencia sino la entrada en concurso de acreedores, con la inevitable pérdida, llegado el caso, de miles de empleos.

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