Las oficinas de la calle Velázquez de Madrid, en el Sky Bar de Aon, el mundo del turismo volvió a disfrutar de una noche única con las mejores vistas de Madrid, networking y el mejor ambiente.
Chiky Trillo



Las noches veraniegas de Madrid tienen algo especial. Baja la temperatura ambiente y sube el calor humano. Es el momento de las risas, los abrazos, los encuentros inesperados, la amistades peligrosas (que decía la canción) y con los últimos rayos de sol comienza algo tan típico de nuestra cultura, arraigado en nuestro ADN: el terraceo.



Como las escasas bandadas de golondrinas que colonizan la ciudad, los grupos se unen, debaten, intercambian, se separan y vuelven a agruparse en torno a unas copas y una buena conversación. «Qué nadie se vaya sin que hayamos hablado un poco», en el lema de nuestro anfitrión, Josep.



Entre fotos y risas, el terraceo de Aon ya se ha convertido en una cita imprescindible en el calendario que nadie se quiere perder. Y es verdad que estaban casi todos. En poco tiempo se ha consolidado y las vacaciones no empiezan hasta que llega el Sky Bar de la calle Velázquez.

Y así avanza la noche hasta el primer lucero que ilumina este cielo de Madrid, al que todos queremos ir y que muy pocos llegan. Pero desde el Sky Bar de Aon estamos un poquito más cerca.



