El exclusivo hotel de 5 estrellas, parte de la Inclusive Collection de Hyatt, reafirma la continuidad de su rico legado histórico incorporando obras de la pintora norteamericana de trayectoria internacional Natasha Zupan, residente en la isla desde que era pequeña; de Pablo Corral, director general de Nerinea, cuya propuesta se ha desarrollado en colaboración con el prestigioso estudio italiano Pininfarina; y de reconocidos artistas mallorquines como Llorenç Garrit y Biel Covas
Sus respectivas exposiciones se convierten en protagonistas de un movimiento artístico que busca adentrarse en la auténtica Mallorca, conectando a los visitantes con la esencia de la tierra y del propio hotel histórico, a través del uso de materiales vinculados a la naturaleza de la isla, como el metal, la piedra, el marés y la madera
Zoëtry Mallorca ha diseñado un circuito artístico que invita a recorrer sus espacios lentamente, descubriendo las historias que esconden sus muros, su capilla, su molino, sus suelos de piedra, sus escudos nobiliarios y sus amplios jardines, en una experiencia que transforma la observación artística en un auténtico ritual de bienestar
Este año, la fiesta de inauguración de la temporada del hotel de 5 estrellas Zoëtry Mallorca, que se ha convertido en un clásico de la primavera mallorquina, ha tenido una temática muy especial.
El evento, que tuvo lugar ayer y contó con la asistencia de más de 130 invitados, incluido Tommy Ferragut, director insular de Demanda y Hospitalidad del Consell de Mallorca, adoptó el nombre de “Terra & Llum” –tierra y luz-, queriendo con ello homenajear a la “golden hour” que precede al ocaso y tiñe los campos de la isla de una luz única, reconocida por inspirar a infinidad de artistas.
Una luz que inspira a los artistas:
Por eso, el exclusivo hotel, que forma parte de la Inclusive Collection de Hyatt, aprovechó la ocasión para destacar el estrecho vínculo que mantiene con el mundo del arte, y cómo este forma parte de su legado histórico, pasado, y presente.
A este respecto, la antigua possessió agraria, que atesora más de seis siglos de historia, ha enriquecido esta temporada su patrimonio —integrado por piezas únicas como un molino del siglo XV y una capilla del siglo XIX, entre otras—, con cuatro intervenciones de artistas vinculados a Mallorca y al Mediterráneo que conectan al visitante con la identidad más auténtica del lugar.
Y es que en Zoëtry Mallorca, el arte no se entiende como algo ajeno, sino como parte del propio espacio; permitiendo hacer de la observación artística una auténtica experiencia en la que los muros conservan la huella del tiempo, la luz de la capilla adquiere una densidad casi material, el molino dialoga con el paisaje y el viento, y elementos arquitectónicos como escudos evocan historias de linajes.

Cuatro exposiciones que rinden homenaje a la tierra de Mallorca:
Tal como se pudo ver ayer, y destacaron los directivos de Hyatt en sus discursos, en presencia de los artistas elegidos, las cuatro intervenciones están pensadas para favorecer una mirada lenta, atenta y casi introspectiva, en la que se invita al visitante a habitar el espacio desde otra sensibilidad: más pausada, más consciente y cercana a lo esencial. Las cuatro ofrecen miradas complementarias sobre la esencia de Mallorca, a través de lenguajes y materiales distintos, pero profundamente conectados con el lugar.
Así, la intervención de Pablo Corral, director general de la firma Nerinea, especializada en piedra natural, establece un vínculo directo con el origen marino de Mallorca a través de esculturas realizadas en mármol Jurassic, procedente de la única cantera del mundo con fósiles marinos del periodo jurásico perfectamente conservados. Las piezas, que son únicas y nunca se repiten, han sido desarrolladas ad hoc para Zoëtry Mallorca en colaboración con la histórica empresa de diseño de automóviles y modelos exclusivos de F1 Pininfarina. Todas ellas combinan la fuerza primigenia de un material natural formado hace más de 150 millones de años —cuando esta zona formaba parte del lecho marino— con un lenguaje de diseño contemporáneo basado en líneas fluidas, aerodinámicas y sistemas paramétricos. En ellas, la huella fósil de la nerinea —una concha marina extinta— emerge como protagonista, en un diálogo entre naturaleza y precisión tecnológica que transforma cada obra en un homenaje a la historia geológica de la isla y a una visión innovadora del diseño coleccionable. Todas estas obras están a la venta.
En el caso de Natasha Zupan propone un conjunto de obras concebidas para evolucionar con el entorno. Inspiradas en los procesos naturales de la isla, sus piezas reaccionan a la luz, al paso del tiempo y a las condiciones climáticas, generando superficies en constante transformación. A través de la superposición de materiales —textiles, pigmentos, cera o espejos—, su trabajo invita a observar cómo la obra nunca es fija, sino un organismo vivo en diálogo continuo con el paisaje. Además, destaca el uso de una figura del esportín, haciendo un guiño a la gastronomía de Mallorca muy presente en la iconografía del chef Andreu Genestra.
Por su parte, Biel Covaspresenta una serie escultórica que pone el foco en la materia y su origen. Sus piezas, realizadas en materiales como piedra, metal o madera, parecen emerger del propio suelo mallorquín, estableciendo una conexión directa con la tradición y la identidad de la isla. Su lenguaje, sobrio y orgánico, aporta solidez y arraigo al conjunto de la propuesta artística.
Finalmente, Llorenç Garrit exhibe desde la temporada pasada una pieza que traslada el universo gastronómico al terreno artístico. Su escultura móvil, creada en colaboración con el chef Andreu Genestra y que emula la croqueta aérea, uno de los platos del chef, captura ese momento efímero en el que el sabor se convierte en recuerdo. A través de formas dinámicas, madera trabajada y una paleta vibrante, la obra transforma un gesto cotidiano —el acto de comer— en una experiencia visual cargada de emoción.


Andreu Genestra pone sabor a la “golden hour” mallorquina:
Todo ello se integró en una velada concebida como una experiencia sensorial alrededor de la tierra, la luz y el patrimonio mediterráneo. Desde los jardines de la capilla hasta el molino histórico, los asistentes recorrieron distintos espacios del hotel acompañados por una propuesta gastronómica creada por el chef con estrella Michelin Andreu Genestra, basada en producto local y de temporada, referencias al paisaje mallorquín y una interpretación contemporánea de la cocina mediterránea. Elaboraciones como las migas de Quely con tartar de aceituna y stracciatella, el tomate cherry relleno de gamba confitada, los calamarines rellenos de setas y salsa de azafrán o el solomillo de ternera a la brasa con trempó dialogaron con el entorno natural y artístico del evento.
La transición hacia el atardecer estuvo acompañada por la actuación en directo de varios grupos musicales locales, además de una cuidada ambientación lumínica en la zona del molino histórico, iluminado con velas, reforzando el carácter inmersivo de “Terra & Llum”. Así, arte, arquitectura, música, gastronomía y naturaleza se fundieron en una celebración contemporánea de la esencia mallorquina y de la identidad histórica de Zoëtry Mallorca.
La observación artística como experiencia de bienestar:
La contemplación artística puede entenderse también como una forma de bienestar. Distintos estudios en neurociencia y psicología estética señalan que la observación sostenida de obras favorece la reducción del estrés, activa mecanismos de regulación emocional y promueve estados de atención plena. Mirar arte con calma altera la percepción del tiempo y favorece una sensación de equilibrio interno.
En Zoëtry Mallorca, esta idea se traduce en un recorrido donde arquitectura, paisaje y creación contemporánea conviven de forma orgánica. Las obras y los espacios históricos se entrelazan con el entorno natural, generando una experiencia que invita a detenerse, respirar y observar con otra disposición. El arte no se presenta como elemento aislado, sino como parte de la propuesta del hotel y de un estado de bienestar.
El arte como tendencia del turismo prémium contemporáneo:
La propuesta de Zoëtry Mallorca se inscribe en una de las grandes tendencias del turismo prémium contemporáneo, donde el valor ya no reside únicamente en el espacio o el servicio, sino en la capacidad de generar experiencias significativas y memorables. El viajero actual prioriza vivencias que conectan con el destino, que aportan bienestar y que pueden ser vividas de forma personal y auténtica. La integración del arte como parte del recorrido del huésped responde a esta evolución, generando un refinamiento más silencioso, más emocional, en el que el tiempo, la atención y la conexión con el entorno se convierten en los verdaderos elementos diferenciales.
Foto principal de izquierda a derecha, Biel Coves, Andreu Genestra, Llorenç Garrit, Natasha Zupan, Tommy Ferragut, Manuel Melenchón, Pablo Corral, Nicola Girotti, Raúl Palomo

