“El modelo Alicante demuestra que el turismo de cruceros puede crecer sin afectar a la vida de la ciudad”

El turismo de cruceros en Alicante vive una etapa de consolidación y crecimiento sostenido. La Costa Blanca se ha posicionado como uno de los destinos mediterráneos con mayor capacidad para ofrecer experiencias diversificadas, una movilidad fluida y una relación equilibrada entre turismo y vida ciudadana. Con más de 100 escalas previstas en 2025, previsiones al alza para 2026 y un impacto económico que supera los 65 millones de euros anuales, el sector se ha convertido en un motor relevante para más de 25 subsectores económicos de la provincia.
Para analizar el presente y el futuro del sector, conversamos con Roberto Martínez, director de la Asociación Alicante Costa Blanca Turismo y Cruceros, una plataforma que agrupa a empresas, instituciones y operadores vinculados a la actividad crucerista. La conversación permite comprender cómo se estructura el crecimiento del sector, qué tendencias marcan la demanda internacional y cómo Alicante ha logrado diseñar un modelo que destaca por su sostenibilidad y equilibrio territorial.
P: Para comenzar, ¿podría ofrecernos una fotografía general del sector en estos momentos?
R: El turismo de cruceros en Alicante y la Costa Blanca atraviesa un momento realmente bueno. Cada año estamos superando nuestras propias cifras tanto en número de escalas como en volumen de cruceristas. En 2025 recibiremos 104 cruceros, y eso supone ya un récord para el puerto de Alicante. Hablamos de alrededor de 250.000 cruceristas en un solo año. Para 2026, las previsiones son todavía mejores: más de 114 cruceros confirmados y una estimación de más de 300.000 cruceristas, una cifra muy importante que muestra la solidez del destino y la confianza de las navieras.

El impacto económico directo e indirecto alcanzará los 65–66 millones de euros en 2025, y para 2026 estimamos que superará los 72 millones. Son cifras que muestran la magnitud del sector y cómo contribuye a la economía local y provincial. Además, cerca del 65 % de los cruceristas permanecen en Alicante capital, pero entre un 30 % y un 35 % se distribuyen por otros municipios de la provincia. Este dato es clave porque evita saturaciones y genera oportunidades para localidades del interior, manteniendo un modelo equilibrado.
“El sector está sometido a críticas, pero el modelo Alicante demuestra que se puede crecer de forma sostenible”
P: La provincia es amplia y diversa. ¿Están ampliando el catálogo de localidades y rutas disponibles?
R: Sí, es una prioridad estratégica. Desde mediados de 2024, en colaboración con el Puerto de Alicante y con el Patronato de Turismo Costa Blanca, estamos impulsando acciones para incorporar nuevos municipios, tanto de la costa como del interior.
Tradicionalmente, excursiones como Guadalest, Benidorm, Orihuela o Alicante han sido las más visitadas, pero nuestro objetivo es abrir el abanico a localidades que tienen un enorme potencial turístico. Estamos trabajando con municipios como Relleu, Pinoso, San Vicente del Raspeig o localidades del norte de la provincia que quieren formar parte de esta dinámica.
Pero no se trata solo de diseñar rutas: también estamos creando un punto de información específico para cruceristas a pie de puerto, que les permita conocer la totalidad de la oferta de la Costa Blanca, incluso si no pueden visitarla en un día. Queremos que se lleven información útil y precisa para futuras visitas.
Además del patrimonio cultural y natural, estamos potenciando segmentos como: Turismo deportivo, turismo industrial, turismo náutico, turismo de naturaleza, turismo gastronómico y turismo experiencial. Cada año actualizamos y ampliamos este catálogo para asegurar que la oferta se adapte a las tendencias del crucerista actual.
“Hemos logrado un equilibrio real entre el residente y el crucerista: eso es lo que hace único al modelo Alicante”
P: ¿Cuál es el perfil predominante del crucerista que llega a Alicante?
R: Las nacionalidades británica y norteamericana encabezan el listado, representando entre el 40 % y el 45 % de los pasajeros. Les siguen los españoles, alemanes y franceses. En total, en 2024 registramos 98 nacionalidades distintas, lo que evidencia la diversidad del mercado.
En cuanto a la edad, el segmento mayoritario está entre los 45 y los 60 años, aunque también recibimos familias y parejas jóvenes. Lo más relevante es que el crucerista de hoy busca experiencias más allá de las visitas tradicionales: Show cookings, bodegas y catas, rutas en la naturaleza, o talleres gastronómicos son actividades destacadas que están marcando una nueva tendencia.
Las encuestas que realizamos, tanto en el embarque como al regreso al barco, muestran una satisfacción muy elevada. No solo sobre Alicante capital, sino sobre cualquier municipio visitado. Es un indicador fundamental para mejorar y diseñar nuevas propuestas.
“El perfil del crucerista ha cambiado: busca actividades, experiencias y contacto con el destino”
P: El impacto económico es uno de los grandes argumentos del debate público. ¿Qué alcance tiene realmente?
R: Es muy amplio. Los 65 millones de euros estimados para 2025 y los más de 72 millones previstos para 2026 no se concentran en un solo sector. El turismo de cruceros impacta en más de 25 subsectores:
Detrás de cada excursión hay un tejido empresarial que trabaja para que la llegada de un crucerista se traduzca en valor añadido para la provincia. Por eso decimos que el turismo de cruceros es una actividad transversal con efectos multiplicadores.
Además, la coordinación institucional —Puerto de Alicante, Ayuntamiento, Diputación, Generalitat y Patronatos de Turismo— está siendo muy efectiva y permite planificar estrategias a largo plazo.
P: Desde una visión de futuro, ¿qué pasos quedan por dar para consolidar aún más el destino?
R: Tenemos que seguir reforzando dos líneas: sostenibilidad y diversificación. Queremos ampliar el catálogo de experiencias para ofrecer alternativas a todos los perfiles, pero también asegurar que el impacto urbano sea mínimo. En Alicante hemos logrado algo fundamental: que la llegada de cruceristas no altere la vida cotidiana de la ciudad.
Cuando coinciden dos escalas o llegan barcos de gran capacidad, trabajamos para que la movilidad funcione sin generar congestiones lo que permite que el tránsito desde el puerto sea fluido y las actividades no generen saturaciones en los puntos más emblemáticos. Para lograrlo es fundamental que las rutas estén coordinadas con los municipios,
Esto permite que la convivencia sea natural y que el residente no perciba el turismo de cruceros como una amenaza, sino como una actividad integrada en la ciudad.
“Estamos ampliando el catálogo de municipios y experiencias para que cualquier destino de la Costa Blanca pueda recibir cruceristas”
P: Existen críticas sobre el impacto ambiental, la saturación urbana o la relación coste-beneficio. ¿Qué mensaje trasladaría a esos sectores críticos?
R: Lo primero es que respetamos todas las opiniones. Nosotros analizamos tanto las valoraciones positivas como las críticas, y utilizamos esa información para mejorar. Sin embargo, los datos y la experiencia demuestran que en Alicante el modelo es sostenible, equilibrado y beneficioso. No hay saturaciones, no se altera la vida cotidiana y las rutas permiten que los cruceristas se distribuyan por toda la provincia.
El impacto económico no es solo directo; también hay un efecto de imagen y de oportunidad. Muchos cruceristas regresan como turistas o incluso como inversores. Hay empresas locales que han aumentado sus ventas porque pasajeros, tras una visita o una degustación, han vuelto a comprar sus productos desde el extranjero o desde otros países europeos.
Alicante ofrece un clima, una conectividad y una calidad de vida que generan interés real para quienes nos visitan. Y eso también es resultado del trabajo conjunto del sector.

