Entrevista a Rafa Carrió, alcalde de Dénia

Dénia afronta un verano que, como es habitual, vuelve a ser de máxima actividad turística. La ciudad sigue consolidándose como un destino de referencia en el Mediterráneo durante todo el año, con una oferta que combina gastronomía, patrimonio y naturaleza. Un modelo que también busca equilibrar la sostenibilidad turística con la calidad de vida de los residentes. Ahora, como alcalde, ¿qué balance hace Rafa Carrió de este verano de 2026?

—Creo que estamos preparados. Y no es una cuestión de pensar que llega el verano y que de repente vamos a multiplicar por cuatro la población sin haber previsto nada. Yo creo que la ciudad está preparada. Es cierto que muchas veces surgen problemas ajenos a la planificación o a todo lo que puedes prever, pero considero que estamos preparados. Siempre podríamos hacer alguna cosa más, por supuesto.

En todos los ámbitos que has comentado. En gastronomía estamos a un nivel muy alto y creo que seguimos mejorando, como se dice en educación, progresando adecuadamente. Y en el resto de áreas también estamos trabajando para que las personas que nos visitan tengan todos los servicios a su alcance.

En cuanto a infraestructuras o dotaciones, es complicado gestionar una ciudad que durante unos meses multiplica su población. ¿Cómo se hace? ¿Necesitamos más recursos en verano? ¿Los tenemos? ¿Son suficientes o todavía hace falta evolucionar más?

—Suficientes, en absoluto. Tenemos alrededor de 50.000 personas empadronadas, y toda la planificación se hace pensando en esa población durante todo el año. Pero la realidad es que las personas que viven habitualmente aquí son ya más de 70.000. Y luego llega la enorme cantidad de visitantes.

El otro día me dieron una cifra del año pasado que superaba las 200.000 personas en determinados momentos. Es decir, triplicamos o incluso cuadruplicamos la población habitual. Y eso es muy complicado.

Más que gestionar, el problema es la falta de recursos.

Y hablando de equilibrio, porque es cierto que hay que cuidar tanto a quienes viven aquí todo el año como a quienes nos visitan…

—Exactamente. Ese equilibrio es complicado con los recursos económicos que tenemos. Porque cualquier proyecto necesita financiación para poder salir adelante.

Nosotros hacemos todo lo posible con los recursos disponibles para que quienes nos visitan se marchen satisfechos, pero también debemos preocuparnos por las personas que prestan esos servicios.

Es muy sencillo de entender. Pongamos el ejemplo de la gastronomía, aunque podríamos hablar de muchos otros sectores. Queremos ofrecer un servicio excelente, pero quienes trabajan en él necesitan tener salarios dignos para poder vivir aquí y acceder a una vivienda. Cada vez es más complicado.

No queremos que la gente tenga que marcharse por estas circunstancias y tampoco queremos que quienes atienden a nuestros visitantes lo hagan en condiciones precarias. Ese es uno de los grandes retos.

No quiero generar polémica, pero inevitablemente aparece sobre la mesa el debate de la tasa turística.

—Sí. Si realmente queremos mejorar todos esos servicios de los que estamos hablando, tanto para quienes nos visitan como para quienes trabajan aquí y también para los residentes, debemos estudiar cómo financiarlos.

Por eso creo que la tasa turística es un tema interesante que merece ponerse sobre la mesa. Está demostrado que una pequeña cantidad no hace que los turistas dejen de venir, y sin embargo permitiría mejorar muchos de los servicios que ofrecemos.

O sea, ¿estamos hablando de implantar una tasa turística para quienes nos visitan?

—Sí, pero no se trata de subir ningún impuesto existente. La tasa turística consiste en que todas las personas que pernoctan en hoteles, campings o viviendas turísticas paguen una pequeña cantidad. Hay muchos modelos distintos, porque cada lugar aplica una tarifa diferente. Estamos hablando de importes que pueden ir desde 50 céntimos hasta unos 3 euros por persona y noche.

Está demostrado que esto no hace que los turistas dejen de viajar, pero sí ayudaría muchísimo a mantener todos esos servicios que, al final, ahora mismo se pagan con los recursos del Ayuntamiento.

Si queremos tener las playas en las mejores condiciones, mantenerlas limpias, ofrecer buenos servicios… necesitamos un poco más de financiación. Y actualmente esos gastos recaen sobre los impuestos que pagan durante todo el año los vecinos de Dénia.

Por eso creo que es un tema que debemos estudiar, siempre buscando que sea un sistema sencillo, cómodo y transparente. El Ayuntamiento simplemente gestionaría esos recursos para destinarlos a mejorar los servicios que necesita tanto quien vive aquí como quien nos visita.

¿Cómo sería un ejemplo práctico? ¿Qué tendría que pagar un turista?

—Eso habría que estudiarlo. Hay muchísimos ejemplos en Europa y también en España. Cataluña, el País Vasco o Galicia ya aplican tasas similares.

Pero me interesa saber cómo sería la propuesta de Rafa Carrió.

—Bueno, en hoteles, campings o apartamentos turísticos, el visitante pagaría aproximadamente un euro más por noche. Todo ese dinero recaudado, que sería una cantidad importante, iría destinado a mejorar servicios como las playas, la limpieza o cualquier otro servicio que durante el verano requiere un esfuerzo extraordinario.

Sabemos que en verano se genera mucha más suciedad y aumenta la necesidad de limpieza. Lo mismo ocurre con otros servicios municipales. Ahora esos gastos se pagan con los impuestos de quienes vivimos aquí todo el año.

¿Cuáles son las áreas que más necesitan ese refuerzo? ¿Sanidad, infraestructuras, limpieza, playas…? ¿Qué es lo que más te preocupa?

—Hay competencias que corresponden al Ayuntamiento y otras que dependen de otras administraciones.

Si hablamos de sanidad, es algo fundamental. La atención sanitaria es prioritaria. Pero todos sabemos que también es complicado atraer profesionales sanitarios a una ciudad donde el coste de la vivienda es tan elevado. Ese es uno de los grandes problemas.

En cuanto al Ayuntamiento, los retos diarios son muy claros.

La limpieza, porque quien nos visita consume, disfruta de restaurantes y bares y eso genera una mayor necesidad de servicios.

Las playas, porque queremos que estén en perfectas condiciones: limpias, con pasarelas, lavapiés y vigilancia.

Y no debemos olvidar la seguridad. La seguridad es uno de los aspectos que más valoran quienes eligen un destino turístico.

Es cierto que durante el verano se refuerza la Policía Nacional, pero reforzar la Policía Local resulta mucho más complicado por muchas razones que podríamos debatir. Todo eso requiere inversión y recursos.

Por eso digo que disponer de una mayor financiación permitiría mejorar todos esos servicios.

¿Qué opinión has percibido sobre la tasa turística? ¿Qué te transmite la gente?

—He hablado de este tema con muchas personas.

La principal duda que me plantean no es la tasa en sí, sino cómo se recaudaría.

Pero sinceramente creo que hoy en día eso no debería ser un problema. Quienes la cobren actuarían simplemente como intermediarios: recaudarían ese importe y después lo ingresarían al Ayuntamiento.

Eso ya ocurre con otros muchos impuestos o tasas. No veo que sea una dificultad insalvable.

Además, la mayoría entiende que, si esa tasa no reduce la llegada de turistas y sirve para mejorar la seguridad, las playas, la limpieza y el resto de servicios, puede ser positiva.

La única preocupación que he detectado es la parte administrativa. Y creo que tiene solución.

Lo importante es sentarse con todos los sectores implicados, analizar fortalezas y debilidades y buscar el mejor sistema posible. Estoy convencido de que supondría un impulso importante para mejorar la atención que prestamos.

¿Y esa tasa sería únicamente por pernoctación o también afectaría, por ejemplo, a quienes salen a comer o cenar?

—No. En principio sería únicamente por pernoctación, por persona y por noche.

Además, es un sistema que ya existe en muchos lugares, así que no estamos inventando nada nuevo.

Hay ordenanzas muy claras que regulan cuestiones como las exenciones para menores de determinada edad o el importe máximo a pagar. Nosotros simplemente tendríamos que adaptar ese modelo a la realidad y a las características de Dénia.

Se está hablando en algunos sectores de la necesidad de una desestacionalización real; es decir, de crear más propuestas y actividades fuera del verano para atraer visitantes durante todo el año. ¿Cómo se plantea esto desde el Ayuntamiento?

—Creo que en Dénia llevamos muchos años trabajando precisamente en esa línea y considero que se ha avanzado bastante en la desestacionalización del turismo.

Si lo pensamos, ¿qué mes del año no tiene actividades en Dénia? Otra cosa es que podamos ir renovándolas, hacerlas más dinámicas o incorporar nuevas propuestas.

Nosotros estamos abiertos a cualquier iniciativa que sea viable y que pueda llevarse a cabo, siempre manteniendo el equilibrio del que hablábamos antes. Porque también tenemos que pensar en quienes viven aquí: en los horarios, en las fiestas en la calle, en la convivencia…

Pero cualquier propuesta será bienvenida y la estudiaremos.

Aun así, insisto en que creo que Dénia ya ha conseguido que el turismo no se concentre únicamente en verano. Hay actividades prácticamente durante todo el año y seguiremos mejorándolas.

Hablemos ahora de las viviendas turísticas. ¿Influyen realmente en el problema del acceso a la vivienda para los vecinos de Dénia?

—Yo no creo que sean el factor determinante.

Las viviendas turísticas son un servicio más que ofrece la ciudad.

Lo que sí me preocupa es que sean legales. La ilegalidad sí es un problema, y por muchos motivos. No solo porque haya que pagar impuestos o declarar la actividad, sino también por cuestiones de seguridad y de protección para quien alquila.

Si una vivienda es ilegal, el visitante puede encontrarse desprotegido ante cualquier problema.

Por eso el Ayuntamiento trabaja, dentro de sus competencias, para controlar esa situación y mantener un equilibrio entre el uso turístico y el residencial.

Pero, en general, no considero que las viviendas turísticas sean un problema. Al contrario, creo que prestan un buen servicio cuando funcionan dentro de la legalidad.

Rafa Carrió, alcalde de Dénia desde hace apenas un mes. ¿Qué es lo que más te ha sorprendido desde que asumiste el cargo? ¿Ha habido algo que hayas pensado: «Esto Vicent Grimalt no me lo había contado»?

—La verdad es que pocas cosas.

Durante los últimos tres años ya había participado muy directamente en el trabajo del gobierno, en los proyectos y en el modelo de ciudad que estamos desarrollando.

Además, unos días antes del relevo me senté con Vicent y estuvimos hablando tranquilamente de todos esos asuntos de Estado, de esas cuestiones delicadas que quizá no siempre salen en público.

Repasamos muchos temas importantes, algunos realmente complejos y difíciles de resolver.

Por eso, sorpresas, pocas.

Lo que sí estoy viviendo ahora es la satisfacción de poder ayudar a resolver cuestiones del día a día. Cuando eres alcalde haces una llamada y, muchas veces, los problemas encuentran solución con mayor rapidez.

Eso me está dando mucha energía y mucha ilusión.

Problemas siempre habrá, eso lo sabemos todos. Pero prefiero centrarme en las cosas positivas.

Además, esto no es un trabajo individual. Hay un gran equipo, tanto dentro del partido como en el gobierno municipal.

Estamos trabajando con mucha sintonía y yo me encuentro muy cómodo.

Este primer mes ha coincidido además con las fiestas, con reuniones constantes, con actos institucionales y con la representación del Ayuntamiento en muchos municipios.

Todo eso, sinceramente, me está aportando una enorme satisfacción personal.

¿Te encuentras tan a gusto que te planteas seguir más allá de este mandato?

—(Ríe). Si me engancho a esto, igual dentro de cuatro años no lo suelto.

No, hablando en serio, nunca me he marcado una fecha de salida.

Mientras tenga salud y el partido siga confiando en mí —y tengo un equipo extraordinario, mucho mejor de lo que merezco—, no me he puesto ningún límite.

Puede que continúe o puede que no. También dependerá de cómo evolucionen los proyectos que tenemos preparados y de cómo valore el partido el trabajo realizado.

Pero, en este momento, sí estoy dispuesto a seguir.

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