Balance ocupación hotelera 2025

Ya están disponibles los primeros datos de actividad turística correspondientes al año 2025 que elabora y publica BigDataHOSBEC. 

Estos primeros datos corresponden a la ocupación hotelera en la Comunitat Valenciana que es el dato más importante de todos los que componen la actividad turística, y que marcará la línea de evolución del resto de subsectores.

Todos los pronósticos se han cumplido. La ocupación hotelera ha terminado el año con valores positivos, rozando un 80% de media anual en toda la Comunitat Valenciana pero suavizando su crecimiento respecto a ejercicios anteriores pues ha supuesto un 0,4% sobre el dato de 2024. 

Hay otro dato destacable y es que esta ocupación hotelera y este incremento se ha conseguido con más planta hotelera abierta lo que incrementa la facturación y producción económica, disminuye la estacionalidad y amplifica el efecto tractor del turismo sobre otras áreas de producción económica y sobre el empleo. 

Tres son los motores de este comportamiento de la actividad hotelera: por un lado el mercado internacional que roza el 55% de cuota de mercado con unos turistas británicos que demuestran su fidelidad y crecimiento año a año. Sólo el Reino Unido supone más de la mitad de la producción internacional de los hoteles valencianos durante 2025. 

Y los otros dos motores son Benidorm y Castellón: son las dos zonas turísticas que crecen por encima de la media (+1,1 y +1,2 respectivamente) y que compensan el efecto DANA que durante los primeros 7 meses del año condicionó la actividad hotelera tanto de la provincia de Valencia y como de la ciudad de València. 

Otros datos interesantes que nos deja este primer informe de actividad turística son que agosto sigue siendo el rey, con efectos que se amplían también al mes de septiembre, que el mercado americano sigue muy fuerte en la ciudad de València  y que, en Benidorm, los británicos han vuelto a dar el ‘sorpasso’ a los turistas nacionales y se coronan como reyes en la ocupación hotelera siendo el primer mercado de todo el análisis.

BENIDORM

La capital turística de la Costa Blanca despide 2025 con una ocupación media anual del 82,2%, mejorando en +1,1 puntos porcentuales el resultado del año anterior y consolidando un ejercicio de alta intensidad turística prácticamente sin fisuras. El destino mantiene un comportamiento muy regular a lo largo del año, con una temporada alta especialmente robusta entre mayo y octubre, donde la ocupación se sitúa de forma sostenida por encima del 85% y alcanza su pico en agosto (92,2%), confirmando su fortaleza estructural más allá de los meses estivales.

La evolución mensual refleja un modelo de estacionalidad bien gestionado, con crecimientos claros en primavera y un verano de cifras sobresalientes, pero también con una notable capacidad para sostener actividad en meses tradicionalmente más débiles. Incluso en el último tramo del año, noviembre se mantiene en el 78,9%, mientras que diciembre, pese al ajuste propio de la temporada baja, conserva un 63,7%, en un contexto de menor planta operativa.

En cuanto a mercados emisores, Reino Unido recupera el liderazgo en 2025 con el 42,5% del total, seguido muy de cerca por España (38,6%), configurando un binomio que sigue siendo la columna vertebral del destino. Bélgica, Portugal, Países Bajos e Irlanda completan un mix internacional diversificado y estable, con ligeros reajustes respecto a 2024, pero sin alterar el equilibrio global del mercado. Destaca especialmente la capacidad de Benidorm para mantener cuota internacional incluso fuera de temporada alta.

Este rendimiento se apoya en una alta disponibilidad de oferta: una media de 43.800 plazas hoteleras abiertas durante el año y 130 establecimientos operativos, cifras que crecen de forma progresiva desde marzo y alcanzan su máximo en verano, superando las 48.000 plazas y los 146 hoteles abiertos. Benidorm vuelve a demostrar en 2025 que su gran ventaja competitiva no es solo llenar hoteles, sino mantenerlos abiertos, liderando un modelo turístico resiliente, profesionalizado y capaz de convertir la estacionalidad en oportunidad.

De cara al inicio de 2026, el destino muestra además una señal positiva en términos de demanda anticipada: el 59,1% de las reservas para los primeros quince días del mes ya se encuentran confirmadas, un indicador relevante en un periodo tradicionalmente condicionado por la estacionalidad.

COSTA BLANCA

La Costa Blanca (sin incluir Benidorm) cierra 2025 con una ocupación media anual del 77,3%, apenas 0,3 puntos por debajo del ejercicio anterior, en un contexto de fuerte competencia entre destinos y con un comportamiento muy desigual según meses. El balance anual refleja un año sólido, con un arranque de invierno estable, una primavera algo más contenida —especialmente en mayo— y un verano muy potente, que vuelve a situar a agosto como mes récord con un 91% de ocupación, confirmando la fortaleza del destino en los picos de demanda.

El análisis mensual muestra una alta capacidad de reacción en los meses centrales del año, con mejoras claras en junio, julio y agosto respecto a 2024, y un otoño más irregular, especialmente en octubre. No obstante, noviembre mejora de forma significativa y diciembre mantiene niveles muy similares al año anterior, cerrando el ejercicio con una ocupación del 61,1%, coherente con la estacionalidad propia de un destino de gran amplitud territorial y tipológica.

En términos de mercados emisores, España sigue liderando con el 48% de la demanda, manteniendo un peso muy estable respecto a 2024, seguida por Reino Unido (14,4%), Bélgica y Noruega. El mix internacional se mantiene extraordinariamente equilibrado, con presencia destacada de Países Bajos, Francia, Alemania e Irlanda, lo que refuerza la imagen de la Costa Blanca como destino plural, resiliente y menos dependiente de un único mercado.

Este comportamiento se apoya en una amplia y creciente oferta hotelera, con una media anual de 29.500 plazas abiertas y 314 establecimientos operativos, cifras que aumentan progresivamente desde marzo y alcanzan su máximo en verano, superando las 32.000 plazas y los 360 hoteles abiertos. De cara al inicio de 2026, el destino ya cuenta con un 58,8% de reservas confirmadas para la primera quincena de enero, un dato que anticipa continuidad en la actividad y refuerza la capacidad de la Costa Blanca para seguir alargando la temporada turística.

PROVINCIA DE VALENCIA

La provincia de Valencia cierra 2025 con una ocupación media anual del 80%, lo que supone un retroceso de 1,5 puntos porcentuales respecto a 2024, una evolución que no puede entenderse sin el contexto excepcional marcado por la DANA de finales de octubre del pasado año. Sus efectos se han dejado sentir especialmente en el primer semestre de 2025, cuando la recuperación de la demanda fue más lenta y los registros mensuales quedaron por debajo de los del ejercicio anterior, condicionando el balance global del año.

La lectura mensual refleja con claridad este arrastre: entre febrero y junio, y de forma muy evidente en marzo y mayo, la ocupación se mantiene por detrás de 2024, pese a seguir moviéndose en niveles elevados. A partir del verano, el destino recupera pulso y logra estabilizar la temporada alta, con un sólido comportamiento en julio, agosto y septiembre —este último con un 90,9%— y un otoño que, aunque más moderado, cierra noviembre y diciembre por encima del año anterior, señal de normalización progresiva de los flujos turísticos.

En cuanto a mercados emisores, España continúa siendo el principal sostén de la demanda con el 48,4%, aunque pierde algo de peso frente a 2024, en favor de un mercado internacional más diversificado. Destaca el buen comportamiento de Reino Unido, Italia, Alemania y Estados Unidos, todos por encima del 5%, así como la consolidación de Países Bajos, Francia y Bélgica. Esta composición refuerza el posicionamiento de la provincia como destino urbano, cultural y vacacional de largo recorrido, menos dependiente de un solo mercado.

Todo ello se apoya en una planta hotelera amplia y estable, con una media anual de 39.600 plazas disponibles y cerca de 394 establecimientos operativos, cifras que crecen de forma sostenida desde primavera y alcanzan su máximo en los meses centrales del año. De cara a 2026, la provincia arranca con un 45,5% de reservas ya confirmadas para la primera quincena de enero, un dato prudente pero coherente con la estacionalidad de algunos de los destinos de la provincia.

VALÈNCIA CIUDAD

València ciudad cierra 2025 con una ocupación media anual del 79,1%, apenas 0,6 puntos por debajo de 2024, en un ejercicio claramente condicionado por el impacto reputacional de la DANA de finales de octubre del año anterior. Aunque la ciudad no sufrió daños directos, a nivel internacional la inestabilidad meteorológica se asoció al destino urbano, lo que provocó una contención de la demanda, especialmente visible durante los primeros meses del año.

El comportamiento mensual refleja con nitidez este efecto arrastre. El primer semestre se mueve sistemáticamente por debajo de los registros de 2024, con diferencias más acusadas en primavera, tradicionalmente uno de los momentos fuertes del calendario urbano. A partir del verano, València comienza a recuperar tracción, logra igualar e incluso superar los niveles del año anterior en agosto y consolida un otoño sólido, con septiembre y octubre por encima del 88%. 

En términos de mercados, València mantiene su perfil internacional como seña de identidad. El mercado nacional representa el 34,5%, mientras que Estados Unidos, Reino Unido, Italia y Alemania superan individualmente sobre el 7%, acompañados de Países Bajos y Francia. Esta diversidad de procedencias refuerza la resiliencia del destino urbano y su atractivo ligado a cultura, gastronomía, eventos y conectividad aérea, factores clave para amortiguar impactos coyunturales como el vivido tras la DANA.

Todo ello se sustenta en una planta hotelera estable, con una media de 20.600 plazas y 202 establecimientos operativos, cifras muy constantes a lo largo del año y sin grandes oscilaciones estacionales. De cara a 2026, València ciudad arranca con un 46% de reservas ya confirmadas para la primera quincena de enero.

PROVINCIA DE CASTELLÓN

La provincia de Castellón cierra 2025 con una ocupación media anual del 72%, lo que supone una mejora de 1,2 puntos porcentuales respecto a 2024, en un contexto claramente marcado por la fuerte estacionalidad que caracteriza al destino. Se trata de la provincia que más acusa el calendario turístico, pero también de la que más esfuerzos concentra para alargar la temporada y mantener actividad más allá de los meses tradicionales de verano.

La evolución mensual dibuja con claridad ese patrón. Tras un invierno irregular, destaca un febrero especialmente dinámico, y una primavera con comportamientos desiguales. El verano vuelve a ser el gran motor, con agosto al 88%, y un septiembre todavía muy sólido. A partir de octubre comienzan los primeros cierres de establecimientos, una tendencia que se intensifica en noviembre y especialmente en diciembre, cuando la ocupación baja al 44,9%, reflejo directo de la reducción de la oferta disponible.

El peso del mercado nacional, que representa el 80,8% del total anual, explica en buena medida esta estacionalidad. Los mercados internacionales mantienen una presencia estable pero limitada, con Francia, Reino Unido y Alemania como principales emisores. 

En este contexto, Castellón refuerza su apuesta por productos vinculados a naturaleza, turismo activo, gastronomía y bienestar, claves para atraer demanda en temporada media y baja. A ello se suma el papel estratégico del aeropuerto de Castellón, que avanza en la ampliación de líneas y en la apertura de nuevas rutas internacionales como palanca para diversificar mercados y reforzar la conectividad durante todo el año, contribuyendo a mitigar la estacionalidad del destino.

Esta realidad se aprecia con nitidez en la evolución de la planta hotelera, que pasa de más de 25.700 plazas y 228 establecimientos en agosto a 10.000 plazas y 122 hoteles operativos en diciembre. Aun así, el arranque de 2026 muestra signos de continuidad, con un 36,3% de reservas ya confirmadas para la primera quincena de enero, un punto de partida coherente con la estacionalidad del destino y con margen para seguir consolidando su estrategia de desestacionalización.

×