La hostelería valenciana premia a sus referentes y sitúa el empleo y la formación entre sus grandes desafíos


La hostelería valenciana celebró el valor de sus profesionales y empresas en una noche que también permitió poner sobre la mesa los desafíos que condicionan su desarrollo. CaixaForum València acogió anoche, 28 de septiembre, la entrega de los Premios Hostelería Valencia 2026, organizados por la Federación Empresarial de Hostelería de Valencia. Gaceta del Turismo estuvo presente en esta edición, reuniendo nueve galardones y tres menciones especiales para reconocer la trayectoria, el emprendimiento, la innovación y el compromiso con la actividad hostelera provincial.


La ceremonia ofreció una mirada amplia al sector, desde la continuidad de los negocios familiares hasta la atención en sala, el diseño y la gastronomía sostenible. Junto a los reconocimientos, las intervenciones de Manuel Espinar, presidente de Conhostur, y Pilar Bernabé, delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, aportaron una reflexión sobre el empleo, la cualificación profesional y la colaboración entre administraciones y empresas.



Espinar situó la negociación colectiva entre las prioridades de su intervención. Destacó el trabajo desarrollado durante los últimos meses con los sindicatos y la responsabilidad de su organización como entidad con mayor representación en la mesa negociadora. En ese contexto, afirmó que se estaba impulsando «la mayor subida salarial de los últimos 20 años», dentro de un proceso orientado a mejorar el sector y sus condiciones laborales.
El presidente de Conhostur señaló la falta de profesionales y el absentismo como problemas estructurales que, según expuso, afectan al conjunto de la economía y se manifiestan con especial intensidad en la hostelería. Sobre esta última cuestión, explicó que la negociación del convenio había abordado una nueva regulación del complemento de incapacidad temporal, con medidas dirigidas a combatir el absentismo injustificado y garantizar, al mismo tiempo, la protección de los trabajadores afectados por enfermedades graves, accidentes de trabajo o enfermedades profesionales.


Espinar defendió que este reto requiere una estrategia general y reclamó actuaciones del Gobierno para agilizar los procesos de gestión de las bajas. Asimismo, pidió abrir un espacio de diálogo social de ámbito nacional para tratar las dificultades del relevo generacional, mejorar la percepción social del sector y abordar lo que describió como un sobrecoste en la contratación de personal extra.
La incorporación de trabajadores de otros países ocupó también un lugar destacado en su discurso. El dirigente empresarial cuestionó la burocracia que prolonga los procedimientos y la adecuación del catálogo de ocupaciones de difícil cobertura a los perfiles que necesitan las empresas. Reclamó mejorar las vías de contratación en origen y la eficacia de los sistemas públicos de intermediación laboral, de modo que puedan responder mejor a las necesidades de los negocios.
Estas demandas estuvieron acompañadas de una apuesta por la cualificación. Espinar defendió reforzar la formación profesional reglada, ocupacional y continua, así como dar al sector una participación efectiva en su diseño. En particular, solicitó una revisión profunda de la regulación de la formación profesional dual para convertirla en una herramienta más útil tanto para las empresas como para los jóvenes que buscan incorporarse al mercado laboral.
Pilar Bernabé centró su intervención en el reconocimiento a los profesionales y en la función social de la hostelería. Frente al ruido y al protagonismo de las pantallas, reivindicó los establecimientos como lugares que permiten encontrarse y conversar. Su agradecimiento se dirigió a quienes hacen posibles esos espacios y a un colectivo cuya capacidad de superación destacó a lo largo de todo el discurso.
La delegada del Gobierno recordó las dificultades atravesadas durante la pandemia y señaló la digitalización como uno de los recursos que permitieron transformar los negocios y responder a nuevas exigencias. También aludió a las consecuencias de las guerras, los problemas de suministro y las subidas de precios, circunstancias que, según subrayó, han complicado el mantenimiento de la actividad. Enmarcó los premios en esa voluntad de mejora, innovación y responsabilidad ambiental.
Bernabé coincidió en la importancia de reforzar la formación y vinculó la incorporación de personas migrantes al empleo hostelero con la necesidad de facilitar su cualificación. Defendió trabajar de la mano de los sectores profesionales y consideró imprescindible la colaboración público-privada. Añadió a esa agenda los efectos de los fenómenos meteorológicos adversos sobre la hostelería y el turismo, con referencias a la dana, los incendios y el calor estival, y llamó a afrontar desde el diálogo sus consecuencias sobre la actividad y su distribución estacional.
El reconocimiento al oficio tuvo su expresión en un palmarés encabezado por Jesús Balbaneda, distinguido por su Trayectoria Profesional. Maestro Bar, de Nacho y Carlos Gómez, recibió el premio al Emprendedor Hostelero; Tándem Gastronómico fue reconocido en Diseño en Hostelería; y Tu Arrocero obtuvo el galardón de Innovación y Calidad.
En Periodismo Gastronómico, la distinción recayó en Pedro G. Mocholí. Sara Folgado, jefa de sala de Sutil, recibió el premio al Servicio de Sala, mientras que Mengem fue reconocido en Gastronomía Sostenible. El restaurante La Utielana obtuvo el galardón de Empresa Familiar Hostelera y Amics de la Gastronomía, el de Fidelidad y Apoyo al Sector.
Las tres menciones especiales completaron la ceremonia. Requena, Ciudad del Vino, fue distinguida por su respaldo al sector; Francisco Sanmiguel Ibáñez, por su trayectoria empresarial y dedicación a la hostelería; y Manuel López Muñoz, por su trayectoria empresarial y labor asociativa. La edición unió así el homenaje a quienes contribuyen al prestigio de la hostelería valenciana con una agenda de trabajo en la que el empleo, la formación y la cooperación institucional ocuparon un lugar central.
La hostelería valenciana celebró el valor de sus profesionales y empresas en una noche que también permitió poner sobre la mesa los desafíos que condicionan su desarrollo. CaixaForum València acogió el 28 de septiembre la entrega de los Premios Hostelería Valencia 2026, organizados por la Federación Empresarial de Hostelería de Valencia. Esta edición reunió nueve galardones y tres menciones especiales para reconocer la trayectoria, el emprendimiento, la innovación y el compromiso con la actividad hostelera provincial.
La ceremonia ofreció una mirada amplia al sector, desde la continuidad de los negocios familiares hasta la atención en sala, el diseño y la gastronomía sostenible. Junto a los reconocimientos, las intervenciones de Manuel Espinar, presidente de Conhostur, y Pilar Bernabé, delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, aportaron una reflexión sobre el empleo, la cualificación profesional y la colaboración entre administraciones y empresas.
Espinar situó la negociación colectiva entre las prioridades de su intervención. Destacó el trabajo desarrollado durante los últimos meses con los sindicatos y la responsabilidad de su organización como entidad con mayor representación en la mesa negociadora. En ese contexto, afirmó que se estaba impulsando «la mayor subida salarial de los últimos 20 años», dentro de un proceso orientado a mejorar el sector y sus condiciones laborales.
El presidente de Conhostur señaló la falta de profesionales y el absentismo como problemas estructurales que, según expuso, afectan al conjunto de la economía y se manifiestan con especial intensidad en la hostelería. Sobre esta última cuestión, explicó que la negociación del convenio había abordado una nueva regulación del complemento de incapacidad temporal, con medidas dirigidas a combatir el absentismo injustificado y garantizar, al mismo tiempo, la protección de los trabajadores afectados por enfermedades graves, accidentes de trabajo o enfermedades profesionales.
Espinar defendió que este reto requiere una estrategia general y reclamó actuaciones del Gobierno para agilizar los procesos de gestión de las bajas. Asimismo, pidió abrir un espacio de diálogo social de ámbito nacional para tratar las dificultades del relevo generacional, mejorar la percepción social del sector y abordar lo que describió como un sobrecoste en la contratación de personal extra.
La incorporación de trabajadores de otros países ocupó también un lugar destacado en su discurso. El dirigente empresarial cuestionó la burocracia que prolonga los procedimientos y la adecuación del catálogo de ocupaciones de difícil cobertura a los perfiles que necesitan las empresas. Reclamó mejorar las vías de contratación en origen y la eficacia de los sistemas públicos de intermediación laboral, de modo que puedan responder mejor a las necesidades de los negocios.
Estas demandas estuvieron acompañadas de una apuesta por la cualificación. Espinar defendió reforzar la formación profesional reglada, ocupacional y continua, así como dar al sector una participación efectiva en su diseño. En particular, solicitó una revisión profunda de la regulación de la formación profesional dual para convertirla en una herramienta más útil tanto para las empresas como para los jóvenes que buscan incorporarse al mercado laboral.
Pilar Bernabé centró su intervención en el reconocimiento a los profesionales y en la función social de la hostelería. Frente al ruido y al protagonismo de las pantallas, reivindicó los establecimientos como lugares que permiten encontrarse y conversar. Su agradecimiento se dirigió a quienes hacen posibles esos espacios, dirigiéndose en todo momento a un colectivo cuya capacidad de superación destacó a lo largo de todo el discurso.
La delegada del Gobierno recordó las dificultades atravesadas durante la pandemia y señaló la digitalización como uno de los recursos que permitieron transformar los negocios y responder a nuevas exigencias. También aludió a las consecuencias de las guerras, los problemas de suministro y las subidas de precios, circunstancias que, según subrayó, han complicado el mantenimiento de la actividad. Enmarcó los premios en esa voluntad de mejora, innovación y responsabilidad ambiental.
Bernabé coincidió en la importancia de reforzar la formación y vinculó la incorporación de personas migrantes al empleo hostelero con la necesidad de facilitar su cualificación. Defendió trabajar de la mano de los sectores profesionales y consideró imprescindible la colaboración público-privada. Añadió a esa agenda los efectos de los fenómenos meteorológicos adversos sobre la hostelería y el turismo, con referencias a la dana, los incendios y el calor estival, y llamó a afrontar desde el diálogo sus consecuencias sobre la actividad y su distribución estacional.
El reconocimiento al oficio tuvo su expresión en un palmarés encabezado por Jesús Balbaneda, distinguido por su Trayectoria Profesional. Maestro Bar, de Nacho y Carlos Gómez, recibió el premio al Emprendedor Hostelero; Tándem Gastronómico fue reconocido en Diseño en Hostelería; y Tu Arrocero obtuvo el galardón de Innovación y Calidad.
En Periodismo Gastronómico, la distinción recayó en Pedro G. Mocholí. Sara Folgado, jefa de sala de Sutil, recibió el premio al Servicio de Sala, mientras que Mengem fue reconocido en Gastronomía Sostenible. El restaurante La Utielana obtuvo el galardón de Empresa Familiar Hostelera y Amics de la Gastronomía, el de Fidelidad y Apoyo al Sector.
Las tres menciones especiales completaron la ceremonia. Requena, Ciudad del Vino, fue distinguida por su respaldo al sector; Francisco Sanmiguel Ibáñez, por su trayectoria empresarial y dedicación a la hostelería; y Manuel López Muñoz, a título póstumo, por su trayectoria empresarial y labor asociativa. La edición unió así el homenaje a quienes contribuyen al prestigio de la hostelería valenciana con una agenda de trabajo en la que el empleo, la formación y la cooperación institucional ocuparon un lugar central.

