Situación económica internacional derivado del conflicto en Irán
El pasado 28 de febrero Estados Unidos, junto con su aliado Israel, inició un ataque aéreo a Irán que tuvo como primer resultado, la muerte del líder iraní. Las expectativas de que este ataque tuviera como resultado una rápida destitución del régimen iraní se ha ido diluyendo a medida que han ido pasado los días.
Por el contrario, la continuidad de los ataques con misiles y las advertencias verbales mutuas han ido incrementando la incertidumbre global. Además, el cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del crudo mundial, por Irán, ha traído consigo consecuencias económicas no esperadas por el gobierno estadounidense: el fuerte incremento del precio del petróleo en los mercados internacionales y su futuro impacto en los precios en los mercados nacionales a nivel mundial, incluido Estados Unidos (el mayor productor de petróleo), y el aumento del precio del gas natural.
Desde que se inició el conflicto, el barril de petróleo ha llegado a incrementar su precio un 72%, alcanzando los 116 dólares barril el martes 7 de abril de marzo (ver gráfico), y el gas TTF en Europa un 62%. Los diferentes anuncios por parte de Estados Unidos e Irán provocan una elevada volatilidad en la cotización de ambos. El anuncio de un alto el fuego el miércoles 8 de abril se ha traducido en una caída de los precios del 17% en sólo unas horas.

Fuente: Trading Economics/ 8 de abril de 2026
A diferencia de lo sucedido en 2022, el aumento de los precios energéticos se produce en un contexto en el que los mercados de materias primas se mantienen estables o ligeramente al alza y con niveles de reservas energéticas elevadas.
No obstante, existen excepciones dentro de esta tendencia como son todos aquellos productos derivados del petróleo (betún, polietileno, polivinilo, polipropileno, caucho sintético) y azufre, que han registrado ya incrementos superiores al 20% en el último mes.
En caso de que persistiera el precio del petróleo en niveles elevados, finalmente el mayor coste de producción presionaría al alza los precios de las materias primas en los próximos meses.
Por otro lado, el cambio de rutas marítimas de los grandes buques de mercancías no ha sido tan traumática como a finales de 2023, dado que no eran muchos buques los que habían retomado el Canal de Suez para llegar a Europa. En el último mes el índice de fletes de contenedores se ha incrementado un 36%, pero se mantiene en el margen superior de los últimos doce meses.

Fuente: Trading Economics
No obstante, la senda al alza de los fletes marítimos será moderada, dado que, si bien aumentarán los costes de combustible para los buques, así como las primas de los seguros, por el otro lado, las compañías marítimas se enfrentan a un menor crecimiento del comercio internacional y una menor demanda de sus servicios de transporte.
La elevada arbitrariedad en las decisiones de Donald Trump con respecto al conflicto con Irán ha elevado los niveles de incertidumbre, riesgo geopolítico y volatilidad de los mercados hasta nuevos máximos
Índice de Riesgo geopolítico (GPR Index)
Media semanal

Fuente: https://www.matteoiacoviello.com/gpr.htm
Consecuencias para la economía valenciana
La economía valenciana finalizó el ejercicio 2025 con un crecimiento interanual del 3,2% en el último trimestre del año (frente al 2,6% de la media española), según la AIREF, con un comportamiento sólido del consumo y de la inversión. Las últimas previsiones regionales publicadas en enero por el BBVA Research apuntaban que en 2026 la economía valenciana sería una de las más dinámicas, con un ritmo de crecimiento que podría situarse en el 3,0%, por encima de la media española (2,4%).
Aunque las consecuencias de la guerra en Irán van a dejarse notar en la economía valenciana en función de la duración y la intensidad del conflicto, su alcance geográfico y los daños estructurales de las infraestructuras energéticas en Irán y otros países del Golfo, afectarán al ritmo de crecimiento previsto, el cual podría reducirse y situarse en torno al 2% – 2,5% en 2026.
Los factores que van a incidir negativamente en el dinamismo de la economía valenciana son:
- El aumento de los precios del petróleo y del gas en los mercados internacionales, así como de los derivados de estos, se traslada casi de inmediato a los precios de venta final. Según Funcas, la tasa de inflación podría situarse de forma temporal en torno al 4%, frente al 3% actual (3,2% en la Comunidad Valenciana).
- En función de cómo se desarrolle el conflicto, se podría producir un aumento de precios de segunda ronda, dado que los empresarios trasladan a los precios el mayor coste de insumos, energía, transporte y salarios, lo que mantendría la inflación en niveles elevados durante un mayor período de tiempo.
- Tasas de inflación más altas implica automáticamente políticas monetarias más estrictas. La senda descendente de tipos de interés se paralizará, con el fin de controlar la inflación (y reconducirla al 2%), aunque en esta ocasión, no es la presión de la demanda lo que está impulsando al alza los precios al consumo.
- En un contexto a corto plazo de precios al alza, financiación más cara, con el consiguiente recorte del poder adquisitivo del consumidor valenciano, unido a la mayor incertidumbre generada por la escasez de combustible a nivel global, la demanda de consumo y las decisiones de inversión -muy dependientes de la confianza- van a verse resentidas, observándose, por lo menos de la primera mitad del año un ritmo de crecimiento mas moderado al previsto para 2026.
- El aumento de los costes energéticos y derivados del petróleo (materias plásticas, fertilizantes, etc.) afectan especialmente al sector agrario, la industria intensiva en energía y empresas del transporte. Más de 20.000 empresas valencianas van a ver recortado su margen de explotación ante la subida repentina de los costes energéticos. Al igual que ya ocurriera en 2022 su traslado a precios dependerá de en qué medida pueden aguantar márgenes mas estrechos y la duración de la crisis energética actual.

El comercio de la Comunidad Valenciana con Oriente Medio acentuará aún más la senda descendente que ya venía observando en los tres últimos ejercicios (2023-2025).

Los principales países clientes en esa zona son Arabia Saudí (309 millones € exportados en 2025 y el que registra un mayor retroceso) y Emiratos Árabes Unidos (240 millones € exportados en 2025).
Los principales productos exportados son los del sector hábitat (productos cerámicos, fritas y esmaltes y muebles), pero también son los que en mayor medida han visto incrementar la competencia vía precio de productos asiáticos. Las dificultades para exportar a estos mercados repercutirán negativamente en aquellas empresas en las que estos mercados tengan un mayor peso en sus ventas en el exterior. Por el contrario, los productos agroalimentarios transformados son los que muestran una mejor evolución de las ventas en dichos mercados.
- Se asistirá a una nueva reordenación del comercio internacional, acortando las cadenas de producción global y una intensificación de la tendencia a la regionalización del comercio exterior. Los costes logísticos y la incertidumbre vuelven a marcar los mercados clientes y proveedores.
Factores positivos que limitarán los efectos negativos sobre la economía valenciana:
- La menor dependencia energética del petróleo gracias al aumento de la producción de energía renovable en la producción total (mayor peso en el mix energético) en los últimos años, evitará una mayor incidencia del fuerte aumento de los precios internacionales en la factura eléctrica del consumidor final.
- La diversificación de las importaciones energéticas españolas en los 4 últimos años, reduce posibles problemas de suministro a corto plazo.
- España, y la Comunidad Valenciana van a ver aumentada su percepción como destino seguro para el turismo, lo que compensaría la caída de la demanda interna por el aumento de precios. Sin embargo, el corte de suministro de petróleo y gas por el cierre del Estrecho de Ormuz del 20% del total mundial, está generando problemas en empresas altamente dependientes del combustible, como son las de transporte aéreo, lo que podría reestructurar su actividad a la baja e incidir negativamente en los viajes turísticos internacionales.
- La apreciación del dólar con respecto al dólar desde finales de enero de 2026 (un 3,7%) beneficiará las exportaciones valencianas hacia mercados nominados en esa moneda.
Motores de la economía valenciana en 2026
Actualmente, las previsiones en general apuntan hacia una desaceleración de la actividad económica, muy condicionada por la incertidumbre y el aumento de costes. No obstante, la economía valenciana seguirá creciendo en 2026 por encima del 2%, si la guerra no se agudiza. Los principales motores del crecimiento para la Comunidad Valenciana a lo largo de 2026 son:
- El turismo, dado que España ve aumentada su percepción como destino seguro. En 2025 12,4 millones de turistas extranjeros visitaron la Comunidad Valenciana, un 4% mas que el año anterior. Tendencia que posiblemente se mantenga en 2026 por el desvío de turistas desde la zona del Mediterráneo oriental hacia el occidental.
- El sector de la construcción, impulsado por la inversión en vivienda y en la recuperación y mejora de infraestructuras.
- La reordenación del gasto hacia actividades tecnológicas (desarrollo de la IA) y de defensa, impulsarán actividades de servicios relacionados con ambos ámbitos.
- La demanda de consumo seguirá sosteniendo el dinamismo económico, impulsada sobre todo por el aumento de la población inmigrante, y a pesar de la pérdida de poder adquisitivo de la población como consecuencia del aumento coyuntural de precios y del coste de la vivienda.
Acciones para hacer frente a la crisis energética
Según el Banco Central Europeo, posiblemente el conflicto actual terminará de manera súbita, como empezó, aunque va a tener consecuencias duraderas para los países de la zona, para Europa y su búsqueda de la autonomía estratégica, y para la transición a nivel global hacia fuentes alternativas de energía.
- Los ataques aéreos a algunos de los mayores centros petroquímicos iraníes y de países vecinos implicará que la recuperación de la producción energética de petróleo y gas natural no será inmediata una vez se produzca el alto el fuego. Situación que se traducirá en niveles de precios energéticos elevados durante una larga temporada.
Paralelamente, la oferta de petróleo y de gas podrá verse ampliada por los descubrimientos de nuevos yacimientos, como el reciente de Libia. Sin embargo, este aumento de la oferta se encuentra todavía en el medio y largo plazo.
- La caída de las bolsas mundiales provocadas por la guerra está suponiendo un proceso de descapitalización significativa para muchas compañías, limitaciones en la liquidez financiera, así como un freno en los procesos de inversión y/o ampliación empresarial.
- La incertidumbre, los precios y los costes al alza va a provocar a medio plazo una pérdida de poder adquisitivo del consumidor y un retroceso de los márgenes de las empresas. Situación que repercutirá negativamente en el consumo y la producción y, por tanto, en el crecimiento económico.
- El sistema financiero se enfrenta al aumento de la morosidad. El aumento del crédito a los hogares en el último año contrasta con el descenso continuado del crédito a las empresas.
Medidas públicas
La dependencia energética de Europa se ha convertido en una de las vulnerabilidades críticas de nuestra economía. Los recientes shocks en los precios de la energíahan transferido un vasto volumen de recursos fuera de Europa, han dado pie a intervenciones de emergencia y han generado una fuerte presión sobre las finanzas públicas.
El gobierno español, al igual que han hecho otros gobiernos europeos, acaba de poner en marcha medidas para amortiguar el impacto del fuerte incremento de los precios del combustible: reducción del IVA en carburantes, electricidad y gas del 21% al 10%; reducción de impuestos eléctricos en un 60%, congelación precio del butano y el propano, descuento de 20 céntimos/libro para transportistas y sector primario, ayudas para fertilizantes, prohibición de despidos en empresas con ayudas públicas.
Medidas que deberían ir acompañadas de otras de carácter temporal -para atacar los efectos a corto plazo-.
- La reducción temporal del IVA en todos aquellos productos de primera necesidad, para rebajar la presión del alza de los precios entre las familias más necesitadas.
- Medidas de apoyo adicionales temporales a los sectores productivos con mayor afectación del incremento de los costes energéticos y otros insumos derivados (agricultura, transporte, industria, ..), con el fin de que el aumento de costes no repercuta íntegramente en los precios finales y evitar así inflación de segunda ronda.
Y medidas de carácter estructural, que fortalezcan la autonomía estratégica de España, dado que el margen de actuación del gobierno español es hoy más limitado que hace 4 años (con la crisis generada por la guerra de Ucrania), debido al elevado gasto y deuda pública ya existente:
- Modificar la política actual de cierre de las centrales nucleares, pues proporcionan energía limpia, estable (fundamental para las empresas) y a bajo coste, fundamental para momentos de crisis como el actual. Paralelamente, seguir investigando e invirtiendo en energías renovables que reducan la dependencia del petróleo y el gas externo.
- Potenciar las ayudas a consumidores electrointensivos y la compensación de costes indirectos de CO2 son herramientas clave para mitigar el impacto del precio de la energía en la industria. Más allá del apoyo económico, estos mecanismos impulsan la eficiencia energética, la reducción de emisiones más estratégica del consumo eléctrico.
Medidas empresariales
Las empresas valencianas se enfrentan en menos de cinco años a una segunda crisis energética global, por la caída de la oferta provocada por un conflicto bélico y el consiguiente intenso aumento de los precios en el mercado. Asimismo, la volatilidad en los mercados y la incertidumbre se sitúan en niveles muy elevados, con los que las empresas han de lidiar.
- Las empresas deben de estudiar cuales son sus puntos críticos actuales y futuros ante crisis energéticas y otro tipo de shocks, y sus consecuencias a medio y largo plazo (incertidumbre, aumento de costes de producción, aumento de precios, desaceleración económica, tipos de interés al alza, etc.) para establecer una estrategia a medio y largo plazo (si no lo hizo ya con la crisis energética de 2022) que la haga mas resiliencia ante el actual y futuro shocks globales y ante los futuros movimientos geopolíticos.
- La gestión de los riesgos financieros y contractuales se vuelven cada vez más importantes en la actividad empresarial: revisar las cláusulas de fuerza mayor de los contratos en situaciones de conflicto o asegurar el cobro mediante el uso de cartas de crédito confirmada por bancos de países no expuestos al conflicto.
- En escenarios de incertidumbre global como el actual, con aumentos repentinos de costes, interrupción de ventas o cadenas de suministro, o dificultades en la cobranza, disponer de suficiente liquidez ya no es solo una medida de salud financiera, sino una herramienta de resiliencia corporativa. Las empresas deben de analizar su situación financiera actual y futura, planificar posibles escenarios y negociar con las entidades financieras líneas de liquidez.
- Revisar las políticas de stocks, especialmente para los productos más críticos, apostando por una mayor gestión de costes, asegurando el suministro y estudiando proveedores alternativos.
- La logística, muy dependiente del combustible, ve elevarse los costes y, consecuentemente, los precios. Con independencia del peso de este coste en el precio final de un producto, las empresas han de analizar y establecer diferentes estrategias para alcanzar una mayor resiliencia logística: acortando cadenas de suministro, diversificando rutas alternativas o modificando destinos de venta y de aprovisionamiento. Las primas de riesgo en los seguros marítimos van a verse incrementadas por la inestabilidad geopolítica generalizada en el comercio mundial.
- Si bien el mix energético en España y la Comunidad Valenciana ha variado mucho en el último quinquenio, tras la fuerte apuesta por las renovables, algunos sectores productivos dependen notablemente de los combustibles fósiles. Por tanto, es fundamental acelerar la I+D+i en energías alternativas al gas natural, especialmente para todas aquellas actividades con uso intensivo de esta fuente energética, de la cual España es altamente dependiente del exterior. El proceso de diversificación de fuentes de suministro realizada en la crisis anterior permite asegurar el suministro, pero no impide que los precios en los mercados internacionales crezcan sustancialmente.
- Invertir en sistemas que doten de mayor eficiencia en el consumo de energía, de tal manera que se reduzca la energía consumida y compense los precios más elevados. Apostar por el autoconsumo invirtiendo en fuentes de energía renovables propias.
Medidas por las que deben de apostar las empresas valencianas para afrontar la crisis energética actual y los elevados niveles de incertidumbre y volatilidad internacional generados por el escenario geopolítico mundial, pero que las diferentes administraciones deben de facilitar e impulsar mediante incentivos fiscales, cambios legislativos o reducción de la burocracia, entre otras medidas.

