Entrevista a Rafa Serra, nuevo presidente de ACAVe

          Con las ideas muy claras, apostando por el trabajo en equipo y muchas ganas de abrir una ‘nueva etapa’ en ACAVe, Rafa Serra recibió a Gaceta del Turismo en las oficinas de su agencia de viajes.

          ¿Qué supone para Rafa Serra haber sido elegido presidente de ACAVe?

          –Para mí es todo un reto: el de liderar un cambio que, pienso, era necesario a nivel sectorial. Yo he sido el catalizador de este cambio pero no lo hago solo; tengo detrás un equipo de 20 personas para hacer esta transformación. Y también supone una ilusión que afronto con la responsabilidad de no fallar a mis compañeros, los 326 socios. Nuestra responsabilidad –y hablo en plural– es la de mejorar la calidad de vida de estas agencias y que sean más eficientes.

          –En 2022 presentaron una candidatura de consenso para trabajar unidos con el otro equipo. ¿Qué les hizo romper ese consenso y presentarse en solitario?

          –Es cierto, en 2022 la antigua Junta presentó una modificación estatutaria que permitía romper la dinámica del ‘cuatro más cuatro’; es decir, que el presidente podía hacer cuatro años… y luego cuatro más. Nosotros pensamos que esto no era bueno para una asociación cualquiera en general y nos reunimos un grupo de gente, que son muchos de la actual candidatura. Pero al no aprobarse este cambio en los estatutos consideramos oportuno hacer una candidatura de consenso para tirar adelante. Así se hizo… y pienso que han sido cuatro años de una relación muy cordial, pues al final todos somos compañeros, pero nos encontramos con una estructura muy rígida y poco ágil. Podían pasar seis o siete meses y no se acababan de cerrar ciertos temas. Esa falta de eficiencia en la toma de decisiones es lo que nos llevó a presentar una nueva candidatura porque queremos hacer muchas cosas y pensamos que los procesos pueden ser mucho más ágiles. Este es, básicamente, nuestro gran objetivo.

          –¿Por qué el claim ‘ACAVe, nueva etapa’ de su candidatura?

          –Porque pensamos –y hablo en plural– que al igual que ha habido un cambio generacional y de transformación sectorial, igual que nuestras empresas han cambiado y nos hemos adaptado al mercado, también ACAVe tenía que hacer este cambio. El cambio de un modelo muy presidencialista, muy vinculado a dos o tres personas que han gestionado la Asociación en estos últimos veinte o treinta años. Nosotros apostamos por un modelo más asambleario; que haya un equipo de trabajo, porque nos parece que es más sano y representativo de los más de trescientos socios, con tipologías de agencias de toda índole, de tamaño, receptivos, emisores, grandes, medianas, pequeñas… Nuestro principal objetivo es tener un equipo que sea representativo de las 326 agencias; y que, en estos cuatro próximos años, nuestros retos se transformen en realidades y datos.

          –¿Esta despresidencialización de la Asociación es una de las dos ideas base de esta ‘nueva etapa’?

          –Así es, porque si el presidente de ACAVe tiene que dedicar el 50% de su agenda a la propia patronal al final reducimos el margen de acción de gente que se pueda presentar a un 5% de los socios. En cambio, si hay un vicepresidente del área receptiva o del área de sostenibilidad –un tema que me encanta y que va muy ligado a mi propia empresa– y puede aportar menos tiempo, pero de calidad, me parece algo más natural. Y te pongo un ejemplo, con datos reales. Llevamos apenas un par de semanas y ya hemos montado ocho comisiones de trabajo. Y algo también muy interesante: en temas muy específicos, hemos cogido gente que incluso está fuera de la Junta pero que es especialista en ellos para ir con conocimiento de causa a discutir con la Administración. Hay gente que nos ha dicho “yo no tengo tiempo pero de tal o cual tema os puedo ayudar en un caso puntual”. Otro caso puntual ha sido el conflicto de Irán, que nos ha pillado con la gerente de ACAVe de baja y nos ha tocado reordenar el equipo para asistir a nuestros socios. En dos semanas lo han hecho hasta seis personas distintas, yo una de ellas. A esto le llamo trabajar en equipo.

          –Otro de sus objetivos es el reingreso de ACAVe en la CEAV, ruptura producida en 2021 tras nueve años de permanencia. ¿Por qué es importante este reencuentro?

          –Para un tema de eficiencia en los procesos, de cara a todos los socios. Sin ir más lejos, con el tema de Irán, el otro día teníamos una reunión con el Ministerio de Asuntos Exteriores y si llaman cinco asociaciones no dan abasto. Es mejor que llame una sola, que les expliquen cómo está la situación, y esta persona luego nos conecta a todos. Por eso es importante tener un interlocutor, la unión hace la fuerza. Otro motivo para reingresar en la CEAV es evitar el desgaste entre Asociaciones. Perdemos más tiempo en la estructura que en el fondo de la cuestión y esto para mí es muy negativo para el sector. Juntos somos más fuertes; es un tema de sentido común. ACAVe ha estado diez años en la CEAV, ha sido vicepresidente económico, ha aprobado todos los presupuestos, todas las acciones consensuadas… hasta que llega un momento que pasa algo, tampoco tengo clara el qué, y salimos de allí. Por eso queremos recuperar lo que teníamos antes.

          –Cinco son los pilares estratégicos de su candidatura, el ‘Big Five’. Hablemos de cada uno de ellos, empezando por ‘Crecer en influencia, ejercer de lobby para defender el sector’…

          –Esto enlazaría con lo anterior, con volver a la CEAV para ganar un canal directo con los ministerios. A día de hoy estamos fuera del convenio colectivo y queremos poder estar ahí con las decisiones que afectan a nuestras empresas. Por tanto, representatividad sí o sí… y ser eficientes en las reuniones con la Administración. No queremos hacer 50 reuniones que no lleguen a nada. Es mejor poco… pero que sea de calidad.

          –Un segundo pilar es la ‘Formación y Asesoramiento’…

          –Nosotros tenemos unas formaciones que están bien pero que se tienen que complementar, que es con nuestros partners; pero nos gustaría añadir formaciones, como la de la famosa Inteligencia Artificial (IA) aplicada a nuestro sector. También formaciones sobre países y zonas del mundo; incentivar los fam trips dentro de la Asociación, pues es la mejor manera que tenemos de conocer los destinos y de hacer networking entre los compañeros. También nos preocupa mucho el tema de los seguros, y más con situaciones como la actual. Vamos a hacer formaciones en seguros y a negociar condiciones colectivas en ellos. Y vamos a seguir apoyando nuestro principal valor –el más reconocido en todas nuestras encuestas– que es la parte jurídica de ACAVe. Para ello tenemos un equipo de cuatro profesionales que son, seguramente, las que tienen más conocimiento del sector.

          –Un tercer pilar es ‘Potenciar la comunicación, interna y externa’…

          –Para nosotros la comunicación es importantísima. Lo hemos visto ahora en nuestras elecciones. Ha sido la primera vez en el mundo del asociacionismo en España, dentro del sector turístico, que había una campaña mediática de las dos propuestas, tanto la nuestra como la otra, con notas en Instagram, Linkedin, interactuación con los socios… e incluso un debate entre los dos candidatos. Queremos que esto no sólo no se pierda sino que se potencie; en la candidatura… y en la relación con el socio. Hemos creado un representante territorial de las tres provincias de Catalunya y un delegado –que en este caso es una agencia de Galicia– para las agencias de fuera de Catalunya. Y también algo que existe en otras patronales pero no en las agencias de viajes, que es un ACAVe joven. Una persona de nuestro grupo ha creado un comité en el que queremos acoger a las agencias jóvenes de menos de 45 años. Será un subgrupo dentro de ACAVe para que nos corrijan lo que estamos haciendo mal y agilicen el proceso de entrada de gente joven. Y por último, dentro de este apartado comunicativo, queremos hacer muchas encuestas consultivas, fáciles e interactivas, del día a día, para que opinen los socios.

           –Un cuarto pilar es ‘Rediseñar los procesos de la Asociación del futuro’…

          –El sector ha cambiado mucho y estamos intentando hacer un reset, reordenando las cosas. Evidentemente no hay que tocar las cosas que funcionan, sino potenciarlas; pero hay cosas que hacemos por inercia desde hace años, que antes tenían sentido pero no ahora. Por eso es fundamental la autocrítica.

          –Por último, como quinto pilar, ‘Poner en valor el territorio’…

          –Muchas altas de nuevos socios son DMC’s del territorio: una agencia que hace rutas de aceite, en La Garriga; una de rutas en bicicleta por los Pirineos; otra de trekking por el Montsant… Lo que hacen es crear producto y esto es muy positivo para la desestacionalización, pues normalmente son productos que se pueden hacer todo el año. El problema es que muchas veces la Administración no les ayuda y nosotros sí queremos hacerlo, apoyándoles a montar una feria, por ejemplo. Yo siempre digo que las agencias somos el director comercial de la primera industria de este país, el turismo… pero nadie nos paga. Vamos con nuestra maletita a las ferias, a vender, generamos producto y traemos gente a nuestro país. Por eso nos gustaría que la Administración nos ayudara en este sentido.

          –¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrentan hoy día las Agencias de Viajes?

          –El primero, que estamos con una directiva europea absolutamente desproporcionada y abusiva. Vemos que hay cierta rigidez y excesivo proteccionismo al consumidor, que a veces es erróneo porque es maleducarle. Por eso vamos a crear una comisión de trabajo para cubrirnos. Tenemos unos riesgos que, para nosotros, son absolutamente injustos y necesitamos que alguien nos los cubra. Como ha sido el reciente caso de la guerra de Irán. Un segundo reto es el desequilibrio o la distinta vara de medir que hay entre las compañías aéreas y nuestros negocios. ¿Por qué la directiva es tan rígida con las agencias y no con esas compañías? Otro reto va ligado a los pequeños DMC’s locales, que están aportando mucho pero vemos que se les está marginando. Y por último, tenemos el reto de revertir esa imagen sectorial un poco negativa. Igual que nos gusta ir de viaje y encontrar que nos atienden bien en otros países aquí deberíamos hacer lo mismo con quienes nos visitan.

          –¿Cómo puede influir el conflicto de Oriente Medio en el presente del turismo y en las agencias de viajes?

          –Lo primero es un caso  clarísimo de las desproporcionalidad de la directiva europea en una situación como ésta, pues al final somos responsables de una cosa con la que no tenemos nada que ver. Lo segundo, en un plano positivo que nos ha puesto en valor, es que prácticamente el 99% de los clientes de las agencias de viajes se han repatriado en un plazo razonable. Nuestra gente ha estado detrás, ha cambiado vuelos y ha buscado alternativas cosa que quienes viajaban por cuenta propia han tenido más problemas. Y a nivel global sabemos que todo puede cambiar en 48 horas. Ese 35% de flujo aéreo hacia Asia que pasa por el hub de Emiratos Árabes se desviará por China, Singapur Airlines va a doblar operaciones… pero esto, a corto plazo, va a crear un problema para ir a estas destinaciones. Para quienes vayan allí y para quienes vengan aquí.

          – A las puertas de Semana Santa, ¿qué augura?

          –Los primeros datos recogidos estos días indican que, evidentemente, ha habido una afectación en la zona asiática pero en el resto del mundo, de momento, hay una tranquilidad estable en la línea de lo que más o menos podíamos preveer. Pero esa falta de conectividad afecta en un 35 % al tráfico aéreo por esa zona.

           –Y de cara a la temporada veraniega, en apenas cuatro meses, ¿qué destinos cree que van a ser los más solicitados?

          –Nosotros somos optimistas porque, en la mayoría de conflictos internacionales, cuando tocan áreas en las que el mundo se juega mucho a nivel económico, se suelen solucionar de forma relativamente rápida. Dicho esto, está claro que Europa va a subir, que Latinoamérica va a ser un buen refugio y también África. Y en cuanto a Asia, no es que la gente no quiera ir pero si tenemos un 35% menos de operaciones van a haber menos vuelos, un precio más alto y esto va a afectar.

          –Ya para terminar, en la próximas Elecciones Generales de 2027, gane quien gane, ¿debería crear, por fin, un Ministerio de Turismo?

Redacción GACETA DEL TURISMO
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